¿Se llevaron hasta el sol? Ladrones atracan casa de periodista en El Cerro y la policía... ¡ni aparece!
Ladrón saqueó la casa de la periodista Julita Osendi en El Cerro, llevándose paneles solares, tanque de agua y más. La policía brilló por su ausencia.
Oye esto pa' que veas lo que se está guisando en la calle...
Resulta que a la casa de la Julita Osendi, esa periodista deportiva que todos conocemos, la desbarataron enterita. ¡Un robo con fuerza que te deja con la boca abierta! Y lo peor es que parece que la policía anda de paseo, porque ni se aparecieron por ahí.
La cosa pasó en el Cerro, en la calle Vista Hermosa. Los tipos, aprovechando la oscuridad, le metieron candela a la puerta y a las rejas de la terraza. Imagínate el ruido, pero nadie oyó nada, como si fuera un secreto a voces.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Esto fue en la casa de Julita Osendi, en Vista Hermosa número 407, entre Piñera y Lombillo, allá en El Cerro. Todo esto pasó en plena noche, cuando la calle estaba a oscuras y los delincuentes se sintieron como Pedro por su casa.
El detalle es que el barrio, que ya está cansado de tanta fechoría, se quedó en silencio. Nadie vio, nadie oyó. Unos dicen que es por miedo, otros que ya la gente se acostumbra a que pasen estas cosas.
¿Y por qué esto nos importa?
Mira, esto no es un robo cualquiera. Se llevaron cosas que hacen falta en cualquier casa, más todavía ahora con la crisis. Hablamos de paneles solares nuevos, un tanque de agua, un fogón... ¡lo básico para vivir!
Que te roben así, y que encima la policía no responda, te dice mucho de cómo están las cosas. La delincuencia se crece porque sabe que no hay quien la pare. La gente se siente desprotegida, como si estuviera a la merced de cualquiera.
¿Qué dicen unos y otros?
Bueno, los que cuidan la casa, claro, llamaron a la policía al momento. Pero el reporte oficial es que el cuerpo del orden brilló por su ausencia. Ni pa' recoger huellas, ni pa' hacer el peritaje, nada de nada.
Por ahí se comenta que los ladrones se llevaron hasta el 'breaker' del aire acondicionado y un montón de cosas de la casa. Unos dicen que fue gente de por ahí, otros que fue gente organizada. La verdad, la verdad, nadie sabe a ciencia cierta.
¿Y ahora qué?
Pues ahora lo que queda es la indignación y la preocupación. La gente se pregunta hasta cuándo va a durar esta situación. Se habla de que la delincuencia está cada vez más audaz y la policía, bueno, parece que no da abasto.
Lo que sí está claro es que la seguridad en las calles está por el suelo. Habrá que ver si esto sirve de algo para que las autoridades se pongan las pilas o si seguiremos así, con los ciudadanos expuestos a que les saquen hasta el sol.