¿Se comió el mar la Playa El Rosario? Gobierno la desmanteló y ahora ni sombra queda

Playa El Rosario, antiguo balneario cubano, se encuentra en ruinas debido al desmantelamiento estatal y la erosión costera, dejando un paisaje desolador.

Qué pasó

La antigua y querida Playa El Rosario, ese pedacito de costa en Güines, provincia Mayabeque, hoy parece cosa de otro planeta. Lo que fue un sitio de alegría y encuentro para tantas familias cubanas, ahora es un retrato de abandono, un lugar donde los restos de lo que fue se mezclan con la arena y el mar que avanza.

Un video que anda rodando por ahí, compartido por Wil Alarcón, nos enseña este panorama desolador. Se ven estructuras caídas, barcos olvidados, vegetación seca y un muelle que pide auxilio. Es como si el tiempo y las decisiones se hubieran combinado para borrar del mapa este rincón cubano.

Dónde y cuándo

Todo este triste espectáculo se desarrolla en Playa El Rosario, un poblado costero en Güines, provincia Mayabeque. La decadencia no es de ayer, es un proceso que se ha ido acumulando, pero que tuvo momentos clave a principios de los años 2000, especialmente después del paso del huracán Wilma.

Imagínese usted el calor, la brisa marina que ahora trae más nostalgia que frescura, y el sonido de las olas rompiendo contra los restos de lo que alguna vez fue un lugar vivo, lleno de gente y de recuerdos.

Por qué importa

Esto importa porque no es solo un pedazo de playa que se está perdiendo. Es el reflejo de cómo las decisiones administrativas, sumadas a la furia de la naturaleza, pueden dejar a comunidades enteras en el olvido. Las familias que vivían allí sufrieron desalojos y demoliciones, y la promesa de una reubicación efectiva parece haberse quedado en el aire.

Además, el problema se agrava con la erosión costera, un fenómeno que amenaza a muchas de nuestras costas. La pérdida de estos espacios no solo afecta el presente, sino que también nos roba una parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio natural y recreativo.

Qué dicen las partes

Por un lado, tenemos la explicación oficial y la acción de las autoridades, que tras el huracán Wilma decidieron demoler viviendas como parte de una política de desmantelamiento que, según investigaciones de Periodismo de Barrio, venía de antes, desde 1999. Se habla de restricciones económicas, suspensión de transporte y corte de luz, medidas que afectaron la vida cotidiana de los residentes.

Por otro lado, los especialistas del Instituto de Oceanología de Cuba nos hablan de la erosión costera, un proceso natural que se ve exacerbado y que está literalmente comiéndose la costa. Y en medio de todo, los testimonios y videos como el de Wil Alarcón, que nos muestran la cruda realidad de lo que queda.

Qué viene ahora

El futuro de Playa El Rosario es incierto, y la imagen que nos queda es la de un paisaje que lucha por no desaparecer del todo. La erosión costera sigue su curso, y las decisiones administrativas pasadas han dejado una huella imborrable.

Habrá que ver si se toman medidas para proteger lo que queda, para buscar soluciones para las familias que fueron desplazadas o si simplemente este lugar se convertirá en otro recuerdo amargo de lo que fue y ya no es. La costa cubana sigue enfrentando estos desafíos y el caso de El Rosario es un llamado de atención.

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