¿Fuego en la basura? En Cuba la queman y el gobierno se lava las manos

En Cuba, ciudadanos queman basura acumulada ante la ineficiencia gubernamental. La práctica genera humo tóxico y críticas por la falta de gestión de residuos.

Oye esto pa' que veas... En varias partes de Cuba, la gente está cogiendo el toro por los cuernos y quemando la basura que se acumula en las calles, esquinas y solares vacíos. No es que les guste el humo, es que no ven otra salida ante el desastre de los desechos sólidos.

Esta medida improvisada, aunque resuelve momentáneamente el volumen, es un grito desesperado que evidencia que los servicios de recogida y gestión de residuos están por el suelo. Los vertederos improvisados se han vuelto focos de peste y, ante la pasividad, la gente prende candela.

¿Dónde y cuándo se arma el bochinche?

Esto está pasando en varias ciudades del país. La acumulación de basura lleva tiempo, creando un ambiente insalubre que desespera a los vecinos. El humo denso que se levanta de estas quemas improvisadas no solo molesta, sino que es peligroso.

Imagínate el calor, el olor, la tensión... la gente tratando de sobrevivir en medio de tanta ineficiencia. Es un cuadro que se repite en muchos barrios.

¿Y esto por qué importa?

Porque la quema de basura, aunque parezca una solución rápida, está cayendo encima de la salud de todos. El aire se contamina con sustancias tóxicas que pueden mandar a la gente pa'l hospital, sobre todo a los que tienen problemas respiratorios.

Además, no es que el problema desaparezca, solo se transforma. Los impactos ambientales de estas quemas se van a sentir por mucho tiempo, y nadie parece tener un plan para eso.

¿Qué dicen las partes?

Unos dicen que hay que quemarla pa' reducir el volumen, otros están asustados por el humo. El periodista Javier Díaz ha criticado fuerte la situación, diciendo que los mismos de siempre echan la culpa a otros en vez de asumir el desastre de los servicios básicos.

Las autoridades, por su parte, parece que miran pa' otro lado o dan respuestas que no resuelven nada. La gente se siente desamparada ante una crisis que les afecta el día a día.

¿Qué viene ahora?

Pues mire usted... lo que se ve es más de lo mismo si no hay un cambio de verdad. La recogida sigue irregular, los recursos escasean y las estrategias efectivas brillan por su ausencia.

Hay que ver si de verdad se ponen las pilas para encontrar soluciones de fondo, o si la gente seguirá improvisando con candela y humo. La cosa está en el aire.

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