¿Te bañaste en el Packard y te entró el achaque? Turista se lleva millonada tras duchazo con legionella
Turista británico demanda y recibe indemnización millonaria tras contraer grave infección por legionella en el hotel Iberostar Grand Packard de La Habana en 2022.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate, te vas de viaje a un hotelazo de cinco estrellas en La Habana, buscando relajarte y disfrutar, y ¡zas!, terminas con una neumonía brava. Eso mismo le pasó a Gary Cushnie, un británico de 63 años, que asegura que después de darse una ducha en el Iberostar Grand Packard, de esos que parecen palacios, se llevó de souvenir una bacteria bien peligrosa llamada legionella. ¡Vaya vacaciones!
Lo que se suponía era puro disfrute se convirtió en una pesadilla. El hombre, que estaba de viaje con su pareja, sintió algo raro en la ducha desde el principio, como si el agua saliera con un golpe. Pero quién iba a pensar que eso era el principio del fin de sus vacaciones tranquilas.
El drama en La Habana y la vuelta a casa
Todo empezó en junio de 2022. Gary y su mujer estaban en una habitación flamante del cuarto piso del Packard. Después de esa ducha sospechosa, la cosa se puso fea. El turista empezó a sentirse fatal, con síntomas que parecían un resfriado pero que, según él, avanzaron rapidísimo hacia una infección pulmonar seria. Tanto así que tuvo que cambiar de hotel y pasar días postrado, sin fuerzas ni para moverse.
La cosa se puso tan mal que tuvo un desmayo cerca de la piscina. Ya cuando regresó a su natal Hull, en el Reino Unido, lo metieron directo en el hospital. Los médicos allá, después de hacerle un montón de pruebas, dieron con el clavo: era legionelosis. Esa bacteria, que vive en el agua y se mete en los pulmones por la humedad, es peligrosa, y más si te pilla desprevenido en un sitio que se supone es seguro.
¿Por qué importa este asunto?
Esto no es un simple resfriado, señores. La legionella es una enfermedad que puede ser mortal. Que te pase en un hotel de lujo, de esos que cobran como si fueran la octava maravilla, es para que uno se ponga a pensar. ¿Qué tan seguros están los sistemas de agua en esos sitios? El pobre Gary, aunque recibió una buena suma de dinero como indemnización, todavía sufre las consecuencias, con fatiga y problemas para respirar, años después.
Lo que él quería era más que dinero; quería que se supiera el riesgo que corren los turistas. Es una llamada de atención para todos los hoteles, y más en lugares como Cuba, donde el turismo es tan importante. Hay que revisar esos sistemas de agua, que el agua no se vea limpia y ya, tiene que estar libre de bichos peligrosos.
Las versiones encontradas: el hotel y el afectado
Por un lado, está Gary Cushnie, que dice que se infectó por culpa de una ducha en mal estado en el Packard. Él, con la ayuda de sus abogados, presentó el caso y, al final, la empresa turística involucrada llegó a un acuerdo con él. Le dieron una indemnización de cinco cifras, o sea, una buena platica. Eso sí, la empresa no admitió culpable, que es lo típico en estos casos de acuerdos extrajudiciales.
Gary cuenta que el dinero no le devuelve la salud completa, pero sí le ayuda a seguir adelante. Su lucha iba más allá de lo económico, buscando concienciar sobre la importancia de los controles sanitarios. Este acuerdo muestra que, a veces, aunque no se admita la culpa, se busca una solución para el afectado.
¿Qué se espera ahora?
Pues, después de este incidente, se espera que los hoteles, sobre todo los de alta categoría como el Iberostar Grand Packard, pongan más empeño en el mantenimiento de sus sistemas de agua. La legionella es un enemigo invisible que puede arruinar las vacaciones y la salud de cualquiera.
Es probable que se refuercen las inspecciones y los protocolos de limpieza para evitar que esto le pase a otro viajero. El caso de Gary es un recordatorio de que la seguridad y la salud de los huéspedes deben ser siempre la prioridad número uno, y que detrás de un lujo aparente, hay responsabilidades que no se pueden ignorar.