¿Y a este muchacho se lo tragó la tierra? Desaparece joven en El Cobre y la familia clama por ayuda

Joven de 22 años desaparecido en El Cobre, Santiago de Cuba. Familia clama por ayuda ante falta de protocolos de búsqueda oficiales.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas, que en El Cobre, Santiago de Cuba, se formó un bochinche. Un muchacho de 22 años, José Manuel Blanco Palacios, se esfumó como por arte de magia. ¡Hace una semana que salió de su casa y ni rastro de él! Su familia está desesperada, con el alma en un hilo, llamando a todo el mundo por las redes. El chiquillo salió a resolver un asunto, dijo que volvía pronto, y ¡zas!, se lo tragó la tierra.

Dónde y cuándo

Todo esto pasó en El Cobre, Santiago de Cuba. El día que se perdió la pista fue el 13 de abril, al mediodía. El muchacho vive por la zona de El Marañonal. Imagínate el calor, la gente en sus cosas, y él, que parecía que iba a una diligencia rápida, se perdió en el aire. Se dice que andaba con ropa clara, sandalias y una mochila. Lo peor es que no tiene móvil, ¡cómo lo van a localizar así!

Por qué importa

Esto no es un cuentecito más, mi gente. Esto pone de manifiesto que aquí las familias se quedan solas cuando algo así pasa. ¿Dónde están los mecanismos para buscar a la gente? ¿Por qué hay que depender de que uno publique en Facebook para que se enteren? La angustia de esa familia, que no sabe si su hijo está bien o mal, es la angustia de cualquiera. Y lo peor es que esto no es la primera vez que pasa por allá, ya ha habido casos feos.

Qué dicen las partes

La familia, claro está, está vuelta loca y no se queda de brazos cruzados. Ellos mismos han estado difundiendo la foto y los datos, porque sienten que la respuesta oficial no es suficiente. Ponen números de contacto por si alguien vio algo. Las autoridades, bueno, saben del caso, pero la iniciativa mayor parece venir de la comunidad y de los propios familiares. Se comenta que faltan protocolos claros y ágiles para estas emergencias.

Qué viene ahora

Pues ahora queda la incertidumbre, que es lo peor. La familia seguirá pegando carteles, preguntando por cada rincón y moviendo cielo y tierra en redes. La gente de El Cobre y Santiago estará pendiente, esperando alguna noticia, sea buena o mala. Lo que sí queda claro es que hace falta que las instituciones se pongan las pilas y tengan un sistema de verdad para encontrar a los desaparecidos, ¡no que la gente tenga que hacer el trabajo sucio!

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