¿Qué te parece? Cubanos en la mira de EE.UU. por trama rusa de espionaje y asesinatos

Dos cubanos, Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, son acusados en EE.UU. de participar en una red de espionaje y asesinatos ligada a inteligencia rusa.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que la cosa se puso caliente. Dos cubanos, Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, están metidos hasta el cuello en un lío gordo en Estados Unidos. Los señalan de ser parte de una supuesta red que trabajaba para los servicios secretos rusos, ¡y no para espiar cualquier cosa, no! Sino para vigilar y hasta, supuestamente, ¡acabar con opositores del Kremlin!

Esto explotó cuando ni más ni menos que el ajedrecista Garry Kasparov soltó la sopa. Dijo que el gobierno de EE.UU. y los de Lituania le habían advertido sobre amenazas contra su vida. ¡Imagínate el susto!

¿Dónde y cuándo se armó este bochinche?

El Departamento de Justicia de Estados Unidos tiró la bomba en septiembre de 2026. La acusación habla de cinco hombres metidos en este asunto, todos supuestamente ligados a esa red de inteligencia rusa.

Romagoza Durruthy, un cubano de 35 años de Camagüey pero que vivía en Rusia, es señalado de organizar movidas y operaciones de la red por Europa. Antes de esto, se le conocía por dar clases de bailecito latino en Petrozavodsk, ¡quién lo diría! Se dice por ahí que andaba reclutando gente para hacer sabotajes.

Por otro lado está Delgado Suárez, también de 35 años. Este paisano, conocido como 'Viking', supuestamente se dedicaba a buscar colaboradores aquí mismo en Estados Unidos. ¿Para qué? Para espiar a los que no están de acuerdo con el gobierno ruso y, ojo al dato, ¡prepararles ataques!

La cosa se pone seria porque los fiscales aseguran que Delgado y otro tipo, un venezolano llamado Ángel Eduardo Castro, ofrecieron hasta 40.000 dólares a alguien para que se deshiciera de uno de los objetivos. ¡Sí, para que lo asesinaran o lo hicieran desaparecer!

Aunque Kasparov recibió esas advertencias, todavía no se sabe con seguridad si él era el blanco principal de esta trama. El expediente no da nombres exactos del objetivo en suelo estadounidense. ¡Vaya lío!

¿Y a quién le cae arriba este cuento?

Bueno, si todo esto es cierto, está claro que la cosa va más allá de simples chismes de espías. Se trata de atacar la disidencia, de intentar silenciar voces críticas al poder.

Esto importa porque pone en evidencia las supuestas operaciones encubiertas que podrían estar ocurriendo en suelo estadounidense y europeo, y cómo la influencia de potencias extranjeras busca afectar la vida política de otros países.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, la acusación del Departamento de Justicia de EE.UU. es clara: conspiración para financiar terrorismo. Delgado, Castro y Yuri Khrameev, además, están imputados por conspiración para cometer asesinato por encargo.

Por otro lado, la información que ha trascendido públicamente viene principalmente de las advertencias de seguridad que recibió Kasparov y de las declaraciones del propio Departamento de Justicia. De parte de los acusados o de las inteligencias rusas, no ha habido un pronunciamiento oficial sobre estos cargos específicos, más allá de negar en general este tipo de actividades.

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?

Pues lo que está claro es que este caso va para largo en los tribunales de Estados Unidos. Los cinco hombres enfrentan cargos graves y las consecuencias legales podrían ser severas si son hallados culpables.

Habrá que seguir de cerca cómo se desarrollan las investigaciones y los juicios. Esto podría traer más revelaciones sobre las supuestas operaciones de inteligencia y las redes que operan en la sombra. La tensión internacional podría aumentar si se confirman las conexiones con servicios de inteligencia extranjeros.