¡Atrapado en Rusia! Cubano cuenta la pesadilla de tres años de torturas en cárcel enemiga

Soldado ucraniano de padre cubano narra ante la ONU tres años de tortura en cárceles rusas, denunciando maltratos por su origen dual.

¡Oye esto pa’ que veas!

Resulta que un soldado ucraniano, pero con sangre cubana corriendo por las venas, se sentó ante las mismísimas Naciones Unidas para soltar la lengua sobre lo que vivió.

A este chamaquito lo tienen cautivo más de tres años y lo que cuenta es pa’ no dormir: torturas, malos tratos y un infierno en las cárceles rusas.

Su historia, que es la de muchos, le puso cara a uno de los capítulos más feos de esta guerra que no para.

¿Dónde y cuándo fue este bochinche?

Todo este lío empezó cuando el muchacho cayó preso defendiendo la planta de Azovstal, allá en Mariúpol. Eso fue allá por mayo de 2022.

Lo soltaron hace poco, en agosto de 2025, después de un intercambio de prisioneros que parece que no sirvió pa’ mucho más que sacar a unos cuantos.

Imagínate el panorama: la ciudad en ruinas, la tensión hasta el techo y él, como un peón más, cayendo en las garras del enemigo.

¿Y por qué importa este cuento?

Pues mira, esto no es solo un drama personal. Este testimonio pone el dedo en la llaga sobre cómo tratan a los prisioneros de guerra.

Además, lo de él es especial porque su ascendencia cubana parece que le buscó más problemas con los rusos, ¡qué vaina!

La guerra esa está trayendo cola y salpicando hasta a la gente que tiene familia en varios lados del mundo.

¿Qué dicen las partes en este rollo?

El soldado, Khuan Alberto Leyva Garsiya, soltó lo que le hicieron: golpes, descargas eléctricas, hambre y lo que él llama tortura.

Reuters ha sacado que otros cautivos también han dicho barbaridades sobre tratos inhumanos y hasta violencia sexual.

Por el lado ruso, bueno, ya tú sabes, cuando les conviene dicen una cosa y cuando no, se hacen los locos. La ONU ha documentado que hay miles de ucranianos detenidos.

¿Qué se espera pa’lante?

Pues mira, el panorama no está muy claro. La ONU sigue con ojo avizor todo este tema de los prisioneros.

Este caso de Leyva Garsiya es una voz más que se suma a la larga lista de denuncias sobre cómo se manejan las cosas en los conflictos.

Habrá que ver si estas historias sirven pa’ algo o si seguirán cayendo inocentes en el ojo del huracán.