¿Y ahora qué comemos? Venezuela nos manda un salvavidas… ¡pero el control sigue siendo del Estado!
Cuba autoriza a empresa venezolana a intermediar importación de alimentos para aliviar escasez, pero el Estado mantiene control total sobre el comercio.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Cuba se pusieron las pilas con la cosa de la comida, porque abrieron la puerta a una empresa de Venezuela, de esas que les gusta el bochinche, para que nos ayude a traer alimentos. La jugada es que esta gente de Terra Nova, de la tierra de Maduro, va a ser como el mánager, el que negocia para que nos lleguen cositas como carne, leche, y hasta fertilizante. ¡A ver si así se nos quita el hambre de encima!
Pero ojo, que no se me confunda nadie. Esto no es que ahora los venezolanos van a vender guaguao aquí o a repartir el pan. Nada de eso. El control sigue en las manos del gobierno cubano, que es el que manda y decide qué entra, qué sale y a quién se le da. Terra Nova solo va a ser el puente, el que habla con los de afuera para ver si nos traen algo, pero la última palabra la tiene el Estado.
¿Y dónde fue este tinglado y cuándo?
Esto se puso oficial el martes 21 de abril de 2026, con una cosa que llamaron Resolución 24/2026, y salió publicado en la Gaceta Oficial. El lugar, como siempre, es Cuba, y el momento es ahora, en plena crisis alimentaria. Se habla de que la cosa está fea en La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba, con la gente sin poder comprar lo básico y hasta con eso de la 'Opción Cero' que no te deja ni respirar.
Imagínate el calor, el bochinche en la cola del pollo, la tensión en el aire. Eso es lo que se siente cuando no hay nada en la bodega y te dicen que hay que esperar. Se oye el murmullo, la queja, el suspiro largo.
¿Y a quién le cae este lío?
Bueno, a todos los cubanos que estamos hasta el moño de comer puras promesas. La cosa es que la producción nacional está por el suelo, la carne de cerdo se esfumó, los huevos brillan por su ausencia y el arroz ni se diga. Por eso, el gobierno tiene que buscar por otro lado, porque la barriga no perdona. Esto importa porque, aunque suene a salvavidas, también muestra que el gobierno está buscando cómo capear el temporal, aunque sea con ayuda de otros países.
Los que tienen que estar preocupados son los que no consiguen nada para llenar la mesa. La gente está hablando de esto en las esquinas, en la guagua, en el barrio. ¿Qué vamos a comer mañana? ¿Hasta cuándo esta historia?
¿Qué dicen los que mandan y los que venden?
El gobierno, con su resolución, dice que esto es para mejorar la cosa, para traer lo que falta. El ministro de Comercio Exterior, o quien sea que firmó ese papel, seguro que dijo algo bonito sobre la cooperación y el progreso. Por otro lado, la empresa venezolana, Terra Nova, pues seguro que dice que está lista para trabajar y ayudar, porque de eso se trata, de hacer negocios. Y la gente de a pie, la que está en la cola, lo que dice es: "¡Dame comida, caramba!"
Los de afuera, los proveedores internacionales, seguro que están analizando si les conviene o no meterse en este tinglado, porque ya sabemos cómo son las cosas por acá. Los unos ponen la ley, los otros traen la mercancía, y el cubano, bueno, el cubano espera.
¿Y ahora qué se nos viene encima?
Pues mira, lo que se ve venir es que quizás empecemos a ver más variedad en los estantes, o al menos, que no falte lo básico. Pero no esperes que esto cambie la película de la noche a la mañana. El gobierno cubano sigue con su plan de mantener el control, así que las restricciones van a seguir ahí. Habrá que ver si esta alianza con Venezuela funciona mejor que otras veces, o si es solo otro intento más.
Lo que sí está claro es que hay que seguir de cerca esto. ¿Van a traer más cosas? ¿Los precios van a bajar o a subir? ¿Los cubanos vamos a poder comer un poco mejor? Esas son las preguntas que están en el aire, y solo el tiempo dirá la respuesta. Por ahora, a cruzar los dedos y a esperar que la comida aparezca.