¿Carteristas en El Curita! Coordinadora de Radio Progreso pierde monedero con documentos vitales
Jarocha Vega, de Radio Progreso, fue víctima de un robo en La Habana y pide ayuda para recuperar su monedero con documentos personales, no por su valor económico, sino por la complejidad de su reemplazo.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en La Habana no hay quien se escape de los vivos. La coordinadora de programas de Radio Progreso, la señora Jarocha Vega, salió a dar una vuelta y ¡zas! Le metieron mano al monedero en plena calle. La cosa pasó en el parque El Curita, un lugar que uno creería tranquilo, pero que resultó ser tierra fértil para los carteristas.
Según cuenta ella misma, todo fue muy rápido. Estaba en el parque, luego montó en un carro, y al ratito se dio cuenta: ¡Adiós monedero! Ella sospecha de una pareja: una mujer que se hacía la perdida y un hombre que chocó con ella como si anduviera apurado. ¡Pura película cubana!
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
El escenario de este cuento fue el Parque El Curita, en La Habana. El incidente ocurrió el jueves 13 de agosto de 2026. La cosa fue así: un momento de distracción en el parque, un roce inesperado con gente que parecía tener prisa, y luego, la dura realidad al abordar el transporte.
La señora Vega describe la escena con ese toque de drama que uno espera, como si estuvieras ahí mismo, sintiendo el calor y el bullicio habanero, y de repente, la tensión de darse cuenta de que algo no está bien.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mire, la pérdida de un monedero puede parecer una cosa menor, pero para Jarocha Vega, y para cualquiera en Cuba, esto es un dolor de cabeza gigante. Lo que más le preocupa no es el dinerito que pudiera haber ahí, sino los documentos personales. Hablamos del carné de identidad, tarjetas, esas cosas que sin ellas uno está medio perdido.
En Cuba, ponerse al día con la burocracia para recuperar papeles es una odisea. Es un desgaste, un gasto y un tiempo que pocos tienen de sobra. Por eso, este robo, más allá del susto, es un problemón para la vida diaria de la comunicadora.
¿Qué dicen las partes?
La señora Vega ha hecho un llamado público, como quien grita desde el balcón para que todo el mundo se entere. Le pide a la persona, o a las personas, que se llevaron su monedero, que tengan un poquito de compasión. Si no les interesa el dinero, que al menos dejen los documentos.
Ella misma ha propuesto una solución: dejar las cosas en la emisora nacional, Radio Progreso. Y para facilitarlo aún más, va a publicar su número de teléfono personal. Es un ofrecimiento de paz, esperando que la piedad gane la batalla contra la picardía callejera.
¿Y ahora qué?
Lo que viene ahora es esperar. Esperar que alguien con un mínimo de conciencia vea el mensaje de Jarocha Vega y decida hacer lo correcto. La esperanza de la coordinadora es recuperar al menos la documentación, aunque reconoce que la decepción está ahí.
Queda en el aire la pregunta de qué pasará si los documentos no aparecen. ¿Se abrirá una investigación? ¿Se tomarán medidas? Por ahora, lo que hay es un llamado a la buena voluntad, una muestra más de cómo la vida en la isla te obliga a confiar en la bondad ajena cuando la seguridad flaquea.