¿Y el aceite? Cándido Fabré le canta al bolsillo flaco, pero se le olvida quién manda
Cándido Fabré pide bajar el precio del aceite en una canción, pero evita culpar al gobierno cubano, principal responsable de la crisis económica.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que el aceite se nos volvió oro en Cuba, y hasta Cándido Fabré, que uno creía que estaba con el gobierno hasta el final, se dio cuenta. El cantante le echó un canto al problema ese que nos tiene a todos con la cartera temblando: el precio del aceite por las nubes.
En la letra, cuenta la pura verdad que millones de cubanos viven: el aceite desaparece de las tiendas del Estado, lo que uno compra es poco y los precios suben como la espuma. Y claro, también se menciona eso de que te lo venden por debajo del mostrador o que en la calle está por las nubes, más caro que un diamante.
¿Y dónde pasó esta telenovela?
Esto no es de ahora, ni de ayer. Pasa en todas las bodegas, en todos los mercados, en todas las esquinas de Cuba. El momento es ahora mismo, que la cosa está dura. Los que salen en el cuento son todos los cubanos que luchan por llevar el pan (y el aceite) a la mesa.
Te imaginas el calor, el ruido de la gente buscando, la desesperación. Esa es la escena: un pueblo que no halla cómo resolver para lo más básico.
¿Y a mí qué me importa este rollo?
Porque este aceite no es solo aceite, ¡es la vida! A quién le afecta? ¡A todo el mundo que vive en Cuba y tiene que comer! ¿Qué cambia? Que cada vez cuesta más trabajo conseguir lo esencial, y el salario que te dan no alcanza ni pa' empezar.
La gente habla de esto porque es el día a día, el bolsillo que no da más. Es el pan de cada día, pero en versión aceite caro.
¿Qué dicen las partes en este tinglado?
Bueno, por un lado, tenemos al gobierno, que es el que manda y el que se supone que resuelve. Dicen que están trabajando en ello, pero las cosas no cambian mucho. Por otro lado, están los que venden en la calle, que le suben el precio sin piedad.
Y luego está el pueblo, que se queja, que no entiende por qué todo está tan caro, pero tampoco ve una solución clara a la vista. Unos dicen una cosa, otros otra, y al final, el que paga es el de siempre.
¿Y ahora qué, mi socio?
Lo que viene ahora es seguir esperando, supongo. A ver si de verdad bajan el precio del aceite o si seguiremos con esta lucha diaria. Hay que estar pendiente a ver qué deciden los de arriba, porque al final, ellos son los que mueven los hilos de la economía.
No se adivina nada, pero lo que sí es seguro es que hay que seguir de cerca cómo se resuelve este desbarajuste. A ver si la próxima canción de Cándido trae mejores noticias o más quejas.