¡Busto de Maceo Vandalizado en Las Tunas! Debate Caliente: ¿Protesta o Delincuencia?
Busto de Antonio Maceo derribado y vandalizado en Las Tunas. Activista denuncia vandalismo contra la historia, no protesta legítima.
¡Qué pasó!
Oye esto pa' que veas... ¡Un bochinche en Las Tunas! Que el busto de Antonio Maceo, ese que está en el parque que lleva su nombre, lo tumbaron del pedestal y le dieron candela. ¡Imagínate la escena! La gente no sale de asombro.
Dicen que esto no es ni medio protesta contra el gobierno, sino pura y dura malacrianza, vandalismo del malo. La cosa se puso caliente en las redes con una publicación de la activista Lara Crofs, que se paró firme a decir que atacar los monumentos de la patria es cosa seria.
¿Dónde y cuándo fue el relajo?
Esto fue en Las Tunas, en un parque dedicado a la figura del Titán de Bronce. La noticia corre como pólvora y la gente está comentando en las redes sociales, como siempre. Es un monumento que tiene historia, porque lo inauguraron en 1947, ¡antes de que la Revolución siquiera pegara el grito en el cielo!
Imagínate el peso histórico de ese busto, ahí parado, testigo de años y años de cubanía.
¿Y esto por qué importa, compay?
Bueno, la cosa es que esto ha abierto un debate sabroso. ¿Hasta dónde llega la protesta y dónde empieza el descaro de dañar lo que es de todos? La figura de Maceo es un símbolo patrio, de los que uno siente en la sangre, y atacarlo levanta ronchas.
La cosa es que el héroe independentista no es propiedad de ningún partido ni de este gobierno de turno. Maceo es de Cuba entera, de la gente, de la historia que nos forma.
¿Qué dicen las partes en este tinglado?
Por un lado, la gente como Lara Crofs dice clarito: “Déjenme dejarles claro que esto no es un acto de protesta contra la dictadura, es VANDALISMO contra nuestra propia historia”. ¡Firme la señora!
Se argumenta que Maceo no le pertenece al Partido Comunista ni a ninguna institución del poder actual. Pertenece a la memoria republicana, a una tradición que viene de antes, ¡de mucho antes de 1959!
Por otro lado, la gente reconoce que el gobierno a veces se cuelga de los próceres para hacer propaganda, pero eso no justifica romperles la cara a los monumentos. Hay que denunciar la manipulación, sí, pero sin destruir la memoria de la nación.
¿Y ahora qué se espera?
Lo que se plantea es que combatir una dictadura no puede significar borrar de un plumazo la historia. La rebeldía, dicen, no necesita derribar a Maceo. Lo que hay que hacer es impedir que el gobierno se apropie de su legado y lo use a su antojo.
La frase que lo resume todo es potente: “A Maceo no se le derriba, se le devuelve a Cuba”. Veremos cómo sigue este cuento, pero el mensaje es claro: la historia es de todos, no de unos pocos.