¿A Nayib Bukele le da por juzgar a los terrores como en Núremberg? ¡Qué bochinche!

Nayib Bukele defiende juicio masivo contra pandilleros, comparándolos con terroristas y la justicia de Núremberg, mientras las críticas internacionales arrecian.

¡Oye esto pa' que veas!

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se puso otra vez en boca de todo el mundo. ¿Qué hizo? Defender a capa y espada un juicio que tiene a casi 500 supuestos miembros de la MS-13 sentados en el banquillo. Y no se guardó nada: los llamó "terroristas" y dijo que nada de verlos como gente inocente.

Bukele insiste en que estas personas no son unos simples sospechosos, sino los que tienen la culpa de años y años de sufrimiento, con un montón de asesinatos, extorsiones y secuestros a cuestas. Para él, las víctimas no los verían como civiles, sino como los verdugos directos de lo que han vivido.

¿Dónde y cuándo se armó este lío?

Esto se armó en El Salvador, con un juicio que dicen que es el más grande de la historia del país. Estamos hablando de crímenes que vienen de hace más de una década. Las autoridades aseguran que estos tipos están metidos en miles de actos violentos y hasta en crimen organizado.

Algunos de los que están en este juicio están participando de forma virtual, desde adentro del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), ¡imagínate! Otros, ni siquiera están ahí, los juzgan en ausencia. Un detalle que pone los pelos de punta, ¿no?

¿Y por qué importa este rollo?

Pues, este rollo importa porque toca las fibras de cómo se hace justicia y cómo se tratan los derechos humanos. Bukele está defendiendo una idea que compara sus juicios con los de Núremberg, donde se juzgó a los nazis después de la Segunda Guerra Mundial. Él dice que los líderes de estas pandillas tienen que responder por lo que hagan sus muchachos, como si fuera un principio de "responsabilidad de mando".

Pero ojo, organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional están levantando la mano, preocupadas por si se están pasando por alto cosas importantes como el debido proceso, la presunción de inocencia o el derecho a que cada uno tenga su defensa individual. Dicen que estos juicios colectivos pueden hacer que a todo el mundo lo vean como culpable, sin importar nada más.

¿Qué dicen las partes en este bochinche?

Por un lado, el gobierno salvadoreño está bien contento con los resultados en seguridad. Dicen que los homicidios han caído hasta el suelo y que hay días, ¡hasta semanas!, sin que suene un solo disparo. Todo esto, según ellos, es gracias a su política de "mano dura" contra las pandillas.

Por otro lado, las organizaciones de derechos humanos y otros sectores están preocupados por cómo esto afecta las libertades civiles. El "régimen de excepción" que llevan desde 2022 ha permitido miles de detenciones, y aunque ha traído paz para algunos, para otros ha sido un golpe a sus derechos.

¿Y ahora qué viene pa' este cuento?

Lo que está claro es que Bukele no va a ceder. Él sigue defendiendo su estrategia como la única vía para traer paz a un país que vivió años de terror por culpa de las pandillas. Su discurso es de confrontación directa con lo que dicen afuera, y parece que está dispuesto a seguir por este camino.

Habrá que ver cómo termina todo esto, si las críticas internacionales cambian algo o si El Salvador se consolida en este modelo de seguridad. Lo que sí es seguro es que este tema va para largo y da mucho de qué hablar.

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