¡Bochinche Candela! ¿El 26 le da jaque mate al cuento en Cuba?
Un chisme gordo recorre la Isla: el número 26, ligado a Fidel Castro, se asocia ahora con el posible fin del castrismo en 2026. Entre apagones y escasez, muchos se preguntan si este año traerá la virazón esperada.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas, socio! Parece que el número 26 no quiere soltar a esta Isla ni a la historia de Fidel. Desde que nació el Comandante en 1926, hasta el famoso asalto al Moncada en el 53, que fue a sus 26 años, y hasta el nombre de aquel movimiento revolucionario, todo ha estado ligado a esa dichosa cifra.
Ahora, con los calendarios dando vueltas, la gente está con el "runrún" de que el 2026 podría ser la fecha clave. Algunos dicen que este año puede marcar el punto final de todo lo que empezó aquel 26 de julio. ¡Imagínate tú!
Dónde y cuándo
Esto no es un chisme de antes, esto está pasando aquí y ahora, en la Cuba de los apagones y las colas interminables. Es el 2025, a punto de entrar al 2026, y el país está patas arriba.
La economía no arranca, la comida es un lujo y hasta la aspirina parece oro. Es en este ambiente de puro ajetreo y necesidad donde el bendito número 26 vuelve a poner a la gente a pensar.
Por qué importa
¡Ah, pero esto no es solo por la numerología, mi gente! Esto importa porque la barriga no se llena con símbolos, ni la casa se ilumina con el pasado. La cosa se puso tan apretada que la gente está hasta el cuello.
Desde el 11 de julio de 2021, la calle se calentó y el malestar no se ha ido, sigue ahí, latente como una brasa bajo la ceniza. La gente ya no aguanta más y busca por dónde salir, o por lo menos, por dónde virar la tortilla.
Qué dicen las partes
Por un lado, los que saben de esto, los analistas y hasta la gente del solar, murmuran que este modelo ya no da más. Que está tan desgastado como una chancleta vieja, y que no hay quien lo sostenga.
Incluso, el propio Miguel Díaz-Canel, que es el que manda ahora, se ve como que no encuentra la pata al gato, sin el mismo peso ni la fuerza de los de antes. Es como si el barco fuera a la deriva y el capitán no supiera ni por dónde ir.
Qué viene ahora
Así que, ¿qué podemos esperar? Nadie tiene la bola de cristal, pero el ambiente está cargado. No es que el 26 por sí solo vaya a hacer magia o a tumbar nada. Pero sí es un símbolo que pone a pensar a la gente.
Lo que sí está claro es que el pueblo cubano, con su ingenio y su aguante, está esperando ver qué pasa. Este 2026 se perfila como un año en que todo puede seguir igual de difícil, o quizás, y solo quizás, la rueda de la fortuna decida darse un buen empujón. ¡A ver qué se cocina!