¡Ay, mi madre! ¿Gerardo Hernández se quedó en la época de Fidel?

Gerardo Hernández, el coordinador de los CDR, parece que se quedó en los tiempos de Fidel. Habla de un pasado que no conecta con el presente cubano. ¡Qué desconexión!

Qué pasó

Oye esto pa que veas. Gerardo Hernández, el coordinador de los CDR, anda con el disco rayado. Es como si viviera en una Cuba que ya no existe, repitiendo la misma retórica de Fidel Castro.

Mientras los diplomáticos intentan hablar de futuro y de ajustes, él sigue anclado en una épica revolucionaria que ya no mueve a nadie. Parece que se le olvidó que estamos en el 2026 y las cosas han cambiado un mundo.

Dónde y cuándo

Esto no es un cuento viejo, está pasando ahora mismo. En pleno 2026, desde las redes sociales y cuanto micrófono se le ponga por delante, este señor sigue soltando mensajes que huelen a naftalina.

Él, la cara visible de los Comités de Defensa de la Revolución, el que se supone que está pegado al pueblo, tira para atrás. Es un contraste tremendo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, que se esfuerza por una imagen más moderna.

Por qué importa

¡Esto es un bochinche que no veas! Importa porque expone la brecha, el abismo que hay entre lo que el gobierno dice y lo que la gente vive en la calle.

La gente está en apagones, con la comida por las nubes, viendo a sus hijos y nietos irse del país. Y el señor Hernández hablando de guerra y de una "revolución" que hoy es más eslogan que otra cosa.

Cada mensaje suyo es un gol en propia puerta para la credibilidad del régimen. La desconexión es tan grande que el mensaje ya no le llega a nadie, ni a los suyos.

Qué dicen las partes

Por un lado, la diplomacia cubana se esfuerza, de verdad, por suavizar la retórica. Hablan de cooperación, de cumplir estándares internacionales y de buscar acercamiento, incluso con Washington.

Pero por el otro, ahí está Hernández. Con sus fotos con armas, sus burlas a las protestas y hasta usando imágenes falsas para insistir con el cuento del "bloqueo". Es una contradicción que ya cansa a cualquiera.

Unos empujan para adelante y el otro, como un ancla pesada, jala con todas sus fuerzas hacia el pasado. ¡Así no se puede!

Qué viene ahora

Ahora lo que se ve es que esta insistencia en el pasado solo desgasta más y más el discurso oficial. Mientras Hernández siga trayendo a Fidel Castro a cada rato, lo único que logra es confirmar que no hay ideas nuevas, que no hay un proyecto real de futuro.

Si un sistema necesita estar resucitando a sus muertos cada dos por tres para justificarse, es una señal clarísima. La señal es que lo que está en agonía no es el "enemigo externo", sino el modelo, el castrismo mismo. Hay que estar pendientes a ver cómo termina este sainete.

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