¿Apagones eternos en La Habana? La subestación Apolo se rinde y deja a oscuras a la ciudad

Una avería en la subestación Apolo causa apagones prolongados en La Habana. Un transformador principal dañado limita la distribución, afectando el suministro eléctrico diario.

¡Oye esto pa' que veas! La Habana se queda a oscuras y no es un cuento de fogata.

Resulta que una avería en la subestación Apolo, esa que le da candela a varios barrios de la capital, tiene a la gente sufriendo apagones que parecen no tener fin. ¡Y lo peor es que la Unión Eléctrica lo está reconociendo! Parece que uno de los transformadores grandes se echó a perder y no hay forma de que lo arreglen rápido.

¿Dónde fue el relajo y cuándo empezó la vaina?

Esto pasó hace más de un mes, allá por el 3 de junio. Fue un lío en la barra de conexión de los interruptores de salida de la subestación. ¡Pum! Se fue la luz en todos los circuitos que dependen de ahí. Al principio, los muchachos de la Empresa Eléctrica y otras brigadas se fajaron día y noche para resolverlo. Lograron que volviera la corriente, pero ¡ay, qué susto! Se dieron cuenta de que uno de los dos transformadores grandes de la subestación quedó inservible. Imagínate, sin un transformador, la capacidad de repartir electricidad se reduce a la mitad, o más.

¿Y por qué esta vaina nos jode tanto?

Sencillo: menos electricidad para repartir significa que los apagones ahora son más largos. La Unión Eléctrica había planeado unos ciclos de seis horas sin luz y tres con servicio, pero con este transformador fuera de combate y la crisis general de generación en el país, ese plan se volvió papel mojado. La gente está sufriendo las consecuencias, porque los cortes se alargan más de lo prometido y alteran toda la vida diaria. Es un problema que le cae encima a miles de familias en La Habana que dependen de un servicio eléctrico que brilla por su inestabilidad.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

La Unión Eléctrica ha salido a dar la cara, reconociendo la avería y la afectación. Han dicho que sus especialistas no paran de trabajar para arreglar el transformador y que lamentan las molestias. Por otro lado, la población, que es la que sufre de verdad, solo puede quejarse y aguantar. No hay muchas voces oficiales que digan