¡Abuela en Holguín con la leña a cuestas!
Una pensionada en Holguín lucha por cocinar ante la escasez de alimentos, combustible y cortes de luz. Su testimonio expone la cruda realidad cubana.
¡Oye esto pa' que veas!
Una abuela en Holguín, de esas que tienen el alma curtida, se la está viendo negra pa' poder cocinar. La cosa está que no da pa' más, y pa' poder llevarse algo a la boca, la vieja se las tiene que ingeniar como sea. La noticia anda rodando por ahí, gracias al periodista Daniel Benítez, que siempre está con el oído pegado a la calle.
La señora, que es pensionada, está más que preocupada. Nos cuenta que su bolsillito no da pa' comprar lo que hace falta. Los precios por las nubes y el bolsillo vacío es un combo que no perdona.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Esto pasó hace poco, allá en la provincia de Holguín, en Cuba. La señora, sin darnos muchos detalles de su nombre completo o la dirección exacta, se dejó escuchar. El ambiente, imagínate, debe ser de esos que te aprietan el pecho, entre la preocupación por la comida y el calor que seguro hace por allá.
¿Y a quién le afecta este lío?
A todo el mundo que tenga que comer, que es básicamente todos. Pero más le pega a los que, como esta abuela, viven de una pensión que no alcanza ni pa' los chivos. El gobierno dice una cosa, pero la realidad en la calle, la que se vive día a día, es otra muy distinta. La gente está que trina porque no puede mantener una vida digna.
¿Qué dicen por ahí?
La abuela, con la voz quebrada pero firme, dejó claro que la pensión de 2.000 pesos no da ni pa' empezar. El carbón, el aceite, lo que sea pa' cocinar, se ha vuelto un lujo. Si usa el fogón de gas, no hay gas. Y si intenta con la luz, ¡zas!, se va la corriente. Unos dicen que es culpa de la economía, otros que es desidia, pero la verdad es que la gente está pasando trabajo.
¿Y ahora qué?
Pues mira, así están las cosas. La señora se las tiene que arreglar como pueda, cargando leña si hace falta. Lo que sí está claro es que la situación no pinta para mejorar de la noche a la mañana. Habrá que ver qué pasa con los precios, el combustible y la luz. Por ahora, la gente sigue luchando, día a día, pa' poder llevar comida a la mesa.