¿Qué está pasando con las motos que retumban en Guantánamo? ¡Vecinos alzan la voz!

Guantánamo intensifica operativos contra motos ruidosas con resonadores y música alta. Autoridades imponen multas y retienen vehículos ante quejas de vecinos por contaminación acústica.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Guantánamo y Baracoa se acabaron los decibeles tranquilos. Las autoridades de tránsito se pusieron serias y están dale y dale con las motos y motorinas que andan por ahí como si estuvieran en un concierto. El asunto es que muchos le han puesto unos resonadores a los escapes que suenan que te revienta el tímpano, o le suben a la música a un volumen que no te deja ni pensar. Los vecinos, imagínate, hartos de tanto bochinche, empezaron a tirar quejas, y bueno, ¡los mandaron a poner orden!

Según lo que se cuenta por ahí, cerca de la policía, los oficiales han estado parando a los motoristas, dándoles un cantazo en la oreja para que sepan que eso no se puede, y exigiéndoles que le quiten esos aparatos que hacen tanto ruido. A los que no hacen caso, les han caído multas, les han dado advertencias, y si repiten la dosis, ¡zas!, denuncian por desobediencia. Y pa' ponerle la tapa al pomo, se han llevado un montón de motos y motorinas pa' los depósitos, hasta que no les pongan los escapes que deben ser.

¿Dónde y cuándo? El bochinche en las calles guantanameras.

Este jaleo está pasando principalmente en las ciudades de Guantánamo y Baracoa. No hay un día específico, porque esto es un operativo que se está reforzando ahora mismo, en pleno julio de 2026. Imagina el calor, y a eso súmale el ruido de las motos que no te dejan ni respirar tranquilo. Se habla de que incluso motos que no tienen resonador, pero que suenan como si lo tuvieran, también están cayendo en la red. ¡Esto se pone bueno!

Además, no todo es el ruido. Los agentes también se han encontrado gente que anda en la moto sin licencia, ¡y eso agrava más la cosa! El ambiente es de tensión, porque a nadie le gusta que le pongan multas o le quiten su medio de transporte, pero la paciencia de la gente también tiene un límite.

¿Y a quién le afecta esto? ¡A todos los que quieren paz!

Esto no es un problema de cuatro gatos. El asunto del ruido de las motos afecta a todo el mundo: a los que quieren estudiar, a los que quieren dormir, a los que tienen bebés, y en general, a cualquiera que busque un poco de tranquilidad en su casa o en la calle. Es una forma de contaminación, la acústica, que te desgasta y te pone de mal humor. Por eso, cuando los vecinos se quejan, las autoridades tienen que moverse.

Los cambios que buscan son claros: restablecer el orden en las calles, bajarle al ruido y que la gente pueda convivir mejor. No es solo un tema de tránsito, es un tema de respeto y de calidad de vida. Quieren que las motos suenen como deben sonar, sin estridencias, y que la música se escuche en otro lado, no retumbando por todo el vecindario.

¿Qué dicen los involucrados? ¡Unos que sí, otros que no!

Por un lado, están los vecinos, que están hasta la coronilla del ruido y apoyan las medidas. Son los que piden a gritos que se controle esta situación. Por otro lado, están los conductores de las motos. Algunos entienden la medida y prometen cambiar los resonadores y bajarle a la música. Otros, se quejan de las multas, de que les retengan las motos, y dicen que es complicado recuperar los vehículos si viven lejos o en el extranjero.

Las autoridades, claro está, defienden los operativos como algo necesario para la convivencia. Recuerdan que hay normas y que hay que cumplirlas para evitar problemas mayores, como multas o hasta procesos judiciales si se sigue insistiendo en el desorden.

¿Y ahora qué? A ver qué pasa con las motos y el ruido.

Lo que está claro es que estos operativos van para largo. Las autoridades no van a bajar la guardia hasta que el ruido de las motos baje considerablemente. Es probable que sigan reteniendo vehículos y aplicando multas a quien no cumpla. Se espera que la gente entienda que el uso de resonadores no autorizados y la música a todo volumen mientras se circula son infracciones serias.

La situación está en el aire. Habrá que ver si los conductores se conciencian y cambian sus hábitos, o si las autoridades tienen que ser cada vez más estrictas. Lo que sí es seguro es que el silencio, o al menos un ruido más moderado, es lo que se persigue en las calles de Guantánamo y Baracoa.