¿Y a esta gente quién la saca? Rescatista al suelo tras hallar familia muerta en La Guaira

Un rescatista del CICPC en La Guaira sufrió una crisis emocional al encontrar a una madre y sus dos hijos fallecidos entre los escombros. Muestra el impacto de los desastres en los equipos de emergencia.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas... En La Guaira, Venezuela, un rescatista del CICPC se desplomó, pero no fue por el derrumbe. La cosa se puso seria cuando los muchachos de emergencia encontraron una escena durísima entre los escombros.

Hallaron a una mamá abrazada a sus dos hijitos, de 5 y 7 años, y los tres estaban sin vida. Imagínate el cuadro, que hasta el que tiene que sacar gente de ahí se vino abajo.

Dónde y cuándo

Esto pasó en La Guaira, Venezuela, un lugar que ha estado sufriendo por derrumbes. El momento de hallazgo, que fue el que sacó de onda al funcionario, ocurrió hace poco, durante las labores de recuperación de víctimas.

La cosa se puso tensa cuando entre todo el reguero de escombros apareció esa imagen desgarradora. El sol apretaba, seguro, y el polvo no dejaba ver claro, pero esa escena se quedó grabada.

Por qué importa

Porque esto no es solo una noticia, compadre. Esto te dice cómo estas tragedias pegan duro, no solo a los que se van, sino a los que se quedan luchando.

El que se encarga de sacar a la gente también tiene su corazoncito, y ver una mamá con sus niños así, abrazados pa' siempre, te rompe por dentro. Pone en relieve lo importante que es cuidar a esta gente que se mete en el lío.

Qué dicen las partes

Bueno, el periodista Mario Vallejo fue el que soltó la sopa en redes. Dijo que el funcionario del CICPC tuvo que recibir atención de Protección Civil y la Cruz Roja.

Por otro lado, la gente en redes mandó solidaridad pa' los fallecidos y sus familias, y mucho reconocimiento pa' los rescatistas que no la están pasando fácil.

Qué viene ahora

Las autoridades siguen ahí metidas, sacando lo que se pueda, pero sin dar muchos detalles de cómo empezó todo ni cuántos son al final. La cosa sigue en el aire.

Lo que sí queda claro es que hay que seguir pendiente de cómo evolucionan estas labores y, sobre todo, de que apoyen a estos muchachos que se juegan la piel y el alma por los demás.