¿Te quitaron todo a los 81? ¡No te alcanza ni pa'l aceite!
Una cubana de 81 años denuncia que su pensión es insuficiente para comprar aceite. Depende de un comedor comunitario amenazado por las autoridades.
¡Oye esto pa' que veas!
Una abuela de 81 años, con todo el peso de la vida encima y de Santiago de Cuba, soltó la sopa: su pensión de jubilada no le da ni pa' comprar aceite. ¡Imagínate tú! Con ochenta y pico de años, después de tanto trabajar, tener que contar los centavos para lo más básico, eso duele.
La señora, que vive en el reparto Zamorana, dice que de su jubilación no saca ni pa' los alimentos esenciales. Lo poco que tiene para comer se lo dan gracias a un comedor comunitario que unos vecinos activistas montaron para ayudar a los que están peor.
¿Y esto fue dónde y cuándo?
Todo este drama pasó en el reparto Zamorana, en Santiago de Cuba. La señora tiene 81 años y habló hace poco, pero lo que cuenta es la historia de muchos allá, que viven al día con lo puesto.
El ambiente se pone tenso cuando se habla de esto. La gente mayor, que es la que más sufre, depende de estas ayudas, pero hasta eso se lo quieren quitar.
¿Y esto por qué importa?
Bueno, esto importa porque nos enseña la realidad dura que viven los viejitos en Cuba. Que la pensión que te dan no te alcanza ni para lo básico, y si no fuera por la solidaridad de otros vecinos, estarían peor de lo que están.
Además, nos muestra cómo las autoridades a veces aprietan a los que intentan ayudar a los necesitados, en vez de solucionarles la vida. ¡Un lío!
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está la abuela, que cuenta su pena y su necesidad. Ella solo quiere comer. Por otro, los activistas y vecinos que organizaron el comedor, que dicen que es para ayudar a la gente humilde.
Pero las autoridades, al parecer, no están de acuerdo. Dicen que ese comedor no tiene permiso y que pueden hasta cerrarlo. Hasta han amenazado con llevarse a los que organizan la ayuda.
¿Qué viene ahora?
Pues ahora lo que queda es ver si las autoridades dejan que esa gente siga repartiendo comida a los abuelos. O si van a meterse en problemas por querer ayudar.
La gente está pendiente, porque si cierran ese comedor, muchos viejitos se van a quedar sin su plato de comida diario. Esperemos que la cordura se imponga y que, al menos, esos abuelos puedan comer tranquilos.