¿Y la crisis cubana? La disidencia le grita a la Cumbre Iberoamericana desde Madrid

Opositores cubanos en Madrid piden a la Cumbre Iberoamericana abordar la crisis de la isla y apoyar la transición democrática, exigiendo ayuda humanitaria y diálogo.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que la gente de la disidencia cubana se pusieron las pilas y armaron tremendo jolgorio en Madrid. No se quedaron callados, no señor. Exigieron con fuerza que la crisis gorda que está pasando Cuba, esa de la que todo el mundo habla pero pocos resuelven, sea el plato fuerte en la XXX Cumbre Iberoamericana. ¡Que se enteren todos los que mandan!

La cosa se armó con la plataforma «Pasos de Cambio», esa que coordina la opositora Rosa María Payá. Organizaron un foro llamado «Cuba en el Umbral», justo antes de que los jefes de estado se juntaran. Era como decir: «Oigan, no se olviden de nosotros, que aquí estamos sufriendo».

¿Dónde y cuándo fue este bochinche?

Todo este relajo ocurrió en Madrid, en el hotel Wellington, el martes 3 de noviembre. El día antes de que empezara la cumbre oficial. Imagínate el tinglado, con diplomáticos, gente de la oposición y hasta intelectuales de por allá de Latinoamérica. Unos 80 personajones reunidos, listos para meterle el dedo en la llaga a la situación cubana.

La que estaba al frente, Rosa María Payá, que ya ni es nueva en estas lides y hasta está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se fajó defendiendo que Cuba necesita un cambio. Uno ordenado, pacífico, pa' volver a ser una democracia, como debe ser.

Y a ti, ¿por qué te importa este cuento?

Porque la cosa en Cuba está que arde. La economía hecha trizas, la gente sin comida ni medicinas, a los que piensan diferente los tienen en la mira, y las libertades… ¡ay, las libertades! Están más apretadas que un traje de baño mojado.

Los que saben dicen que ahora es el momento, que la situación económica y social está peor que nunca, y que hasta la Unión Europea parece que está cambiando de cara con el gobierno de la isla. O sea, que hay una ventanita pa' que las cosas cambien de verdad.

¿Qué dicen los que mandan y los que no?

Mira, aquí hay de todo. El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, estuvo de acuerdo en que hay que buscar una salida pacífica y que se respeten los derechos y la gente. ¡Bien por él!

Pero, claro, no todos están en la misma sopa. Algunos gobiernos no quieren ni oír hablar de meterse en camisa de once varas, mientras que la disidencia insiste: ¡condenen las violaciones de derechos humanos! Piden que no solo se reúnan con los del gobierno, sino que escuchen a la gente de la sociedad civil, a los que viven la realidad del día a día.

¿Y ahora qué, mi socio? ¿Qué se espera?

Pues se esperan propuestas, ¡claro está! La gente de la disidencia quiere que les manden ayuda humanitaria: comida, medicinas, cosas pa' la salud. Quieren que los ayuden con la agricultura, las energías limpias y hasta con la salud y la educación.

Pero sobre todo, quieren que se hable de política, que se coordinen con otras organizaciones pa' sacar a Cuba de este atolladero. Quieren que el futuro lo decidan los cubanos, pero con una mano amiga de la comunidad internacional que no se haga la loca.