¿Se comieron hasta los perros? La Habana en crisis por carne clandestina

Ante la severa escasez de alimentos en Cuba, circulan denuncias sobre la venta y consumo clandestino de carne de perro y gato, avivando la alarma social y animal.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas… La cosa se está poniendo fea, fea, fea en Cuba. Dicen por ahí, y gente seria anda dando el grito al cielo, que la falta de comida ha llegado a tal punto que hasta los animales de compañía y los callejeros están en peligro. Parece mentira, pero hay denuncias de que por ahí anda rodando carne de perro y gato, vendiéndose a escondidas por la desesperación.

No es que todo el mundo se esté poniendo a hacer eso, ¡qué va!, pero los rumores son fuertes y las alertas de activistas y cubanos de a pie no paran. El robo de mascotas y la captura de animales sin dueño se dispararon, porque la proteína es un lujo y la gente está buscando resolver como sea.

Dónde y cuándo

Esto se está oyendo fuerte en varias localidades de la isla, y el reporte, que viene de allá de Martí Noticias y lo sacó el periodista Daniel Benítez, apunta a que la crisis es generalizada. Se habla de desapariciones violentas de mascotas y de cacería de animales callejeros para el sacrificio.

Lo más bravo es que hay evidencia, como la de Food Monitor Program, que ha visto hasta anuncios de carne de gato pa’ la venta en internet. Y no es la primera vez que se oye de esto; ya en abril de 2024, en San José de las Lajas, Mayabeque, metieron presos a tres tipos que hacían lo mismo, vendiendo carne de perro como si fuera picadillo o de otro animal.

Por qué importa

Esto te dice qué tan grave está la cosa con la comida en Cuba. Cuando se llega a esto, es que la olla está vacía del todo. No es solo un problema de que los animales sufran, es que refleja la desesperación de la gente y la falla del sistema para garantizar lo básico.

Además, las organizaciones de protección animal están hasta el cuello. Los pocos refugios que hay están rebosados de animales abandonados, porque las familias no pueden ni darles de comer. Es un círculo vicioso que aprieta a todos.

Qué dicen las partes

Por el lado de las autoridades, el silencio es tremendo. Los activistas denuncian que no hay respuesta, que los delitos siguen y la gente que quiere ayudar con los animales no recibe apoyo. Ni el Centro Nacional de Sanidad Animal ha dicho ni pío, ni ha respondido a las preguntas que le han hecho.

Mientras tanto, la gente en la calle habla por lo bajo, unos con miedo, otros con indignación, pero todos con la preocupación de qué va a ser lo próximo si la comida no aparece. Las autoridades no dan la cara y el problema crece.

Qué viene ahora

Lo que está claro es que la situación no se va a resolver de la noche a la mañana. Si no hay un cambio de verdad en la economía y en la producción de alimentos, esta crisis va para largo. Habrá que ver si el gobierno se decide a tomar cartas en el asunto de verdad, o si las denuncias siguen cayendo en saco roto.

Por ahora, lo que queda es la preocupación por los animales, la desesperación de la gente que no tiene qué comer, y la esperanza de que alguien, en algún lugar, tome una decisión que cambie las cosas. Pero, de que el bochinche está armado, ¡eso ni dudarlo!