¡Al Yanqui le pusieron un 'mute' en Las Tunas!

El diplomático Mike Hammer denunció cómo el régimen cubano le impidió conocer a la gente en Las Tunas, deteniendo ciudadanos antes de su visita. ¡Tremendo bochorno!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas la que armaron! El diplomático de los americanos, ese que le dicen Mike Hammer, andaba por Las Tunas con la mejor de las intenciones: ¡quería hablar con la gente! Imagínate, como uno en la guagua, pa’ enterarse del chisme de primera mano.

Pues resulta que cuando el hombre llegó a Puerto Padre, la gente que él quería conocer, como Vladimiro Martín, ¡estaban todos recogidos! Los detuvieron unas horas antes, así, por la cara. Y los soltaron, claro, pero después que el yanqui ya había doblado la esquina. ¡Tremendo chanchullo!

Dónde y cuándo

Esto no fue en la China, mi gente, ¡fue aquí mismo en Cuba! En la provincia de Las Tunas, específicamente en un lugar que se llama Puerto Padre. Y no fue hace un siglo, no. Esto pasó fresquecito, un martes, el 3 de febrero de 2026.

Así que, mientras el calor apretaba y Hammer se preparaba para su visita, la Seguridad del Estado ya estaba moviendo sus fichas, quitando del medio a cualquiera que pudiera abrir la boca. Como si Las Tunas fuera un set de filmación donde solo se ve lo que ellos quieren.

Por qué importa

Ahora, ¿por qué es importante este bochinche? Mira, esto no es solo un chismecito de barrio. Esto demuestra cómo el gobierno se las inventa para que nadie, ni un diplomático extranjero, pueda ver la verdad de la calle, la de nosotros los cubanos de a pie.

Es como si te pusieran una mordaza invisible cada vez que alguien de afuera viene a preguntar. ¿A quién le cae arriba esto? Pues a la libertad de hablar, a la confianza, y a que la gente sepa que hay cosas que se esconden como el ajo en el caldero.

Qué dicen las partes

El tal Hammer, con una cara de asombro que no te la puedes perder, dijo que esto es una estrategia vieja del régimen cubano. Que lo que quieren es aislarlo, que no hable con nadie.

Y es que no es la primera vez que le hacen la misma. Ya en Sancti Spíritus y Camagüey le habían montado lo que llaman "actos de repudio", con grupitos gritando y metiendo ruido. El gobierno, claro, no dice ni pío. Pero sus acciones hablan más que un pregón en la Plaza Vieja.

Qué viene ahora

Pues mira, la cosa no se queda ahí. Mike Hammer, el yanqui terco, dice que va a seguir metiéndose en todas las provincias que lo inviten. Que su trabajo es precisamente ese: oír lo que la gente tiene que decir y contarlo en Washington.

Así que prepárense, porque la historia del gato y el ratón va a seguir. El régimen tratando de esconder, y Hammer intentando ver la realidad, con bochinche, sudor y, quién sabe, quizás alguna carcajada por la tremenda cara que ponen algunos.

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