¡Al garete Romero Negrín! Arrestado a palos por protestar apagones en La Habana
Activista Leonardo Romero Negrín arrestado violentamente en La Habana tras un cacerolazo contra apagones y crisis. Denuncian uso excesivo de la fuerza y posible delito de desorden público.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se puso caliente en La Habana. El joven activista y estudiante Leonardo Romero Negrín está detenido en la estación de Zanja. La noticia corre como pólvora: lo arrestaron, y dicen que a la fuerza, después de una protesta en su barrio contra los apagones eternos y la falta de todo.
La gente está que trina, porque esto no fue un invento, fue un cacerolazo, de esos que suenan en toda la cuadra para que se oiga el descontento por la luz que se va, la comida que no aparece y la vida que se pone cada día más difícil.
¿Y dónde fue el bochinche?
Todo pasó en Centro Habana, por las calles Ánimas y Consulado. Fue en la nochecita del jueves, cuando el sol ya se había ido pero la desesperación seguía prendida. Romero Negrín estaba con los vecinos, haciendo ruido, reclamando lo que es de todos, cuando unos policías, dicen los testigos, se lo llevaron sin muchas contemplaciones.
Los que estaban cerca vieron cómo lo interceptaron y lo subieron a la fuerza. La cosa no fue de buenas maneras, y eso es lo que tiene a la gente comentando y preocupada.
¿Y esto por qué importa?
Mira, aquí lo que se ve es que reclamar por lo que uno necesita se está volviendo un delito. Si no hay luz, si no hay comida, si no hay nada, ¿uno no puede ni quejarse? Romero Negrín estaba ahí, como tantos otros cubanos, pidiendo que la situación mejore. Y ahora, parece que le van a meter un cargo de desorden público por eso.
Esto nos dice que no hay muchos espacios para hablar claro, para decir lo que uno piensa sin miedo. Y eso, en un país donde la gente la pasa mal todos los días, es para pensarlo.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, están los familiares y activistas que denuncian la detención violenta y piden que liberen al muchacho ya. Dicen que lo tienen sin informar bien a la familia, jugando con los horarios, y que lo quieren acusar de desorden público por ir a una protesta pacífica.
Por otro lado, la versión oficial, la de las autoridades, es que todavía no dicen nada claro. Silencio, como si nada hubiera pasado. Lo único que se sabe es que el Observatorio de Libertad Académica ya mandó una alerta, diciendo que esto es arbitrario y una violación de derechos.
¿Y ahora qué?
Pues ahora toca esperar a ver qué deciden las autoridades. Si van a soltar a Romero Negrín o si le van a seguir con el cuento del proceso judicial por desorden público. Lo que sí está claro es que la gente está pendiente, exigiendo que se respeten sus derechos y que paren las represalias contra los que alzan la voz.
Esto no es algo aislado. Romero Negrín ya ha tenido sus encuentros con la ley por pedir cambio. Lo importante es que la voz de la gente no se calle por miedo.