¿Y tú oíste eso? Santiago se enciende con ollas y candela en la noche

Noches en Santiago de Cuba se llenan de cacerolazos y despliegues policiales, reflejando el descontento ciudadano por dificultades económicas y apagones.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que las noches en Santiago de Cuba se están poniendo calientes, y no precisamente por el calor. El 2 de julio se escucharon ollas y sartenes sonando por varios barrios, un bochinche bien sabroso para quejearse de cómo están las cosas.

La gente salió a la calle, o por lo menos a sus balcones, con las cucharas en mano, demostrando que la paciencia tiene un límite. Y cómo no, si el asunto está duro de verdad.

¿Dónde fue el relajo y cuándo?

Esto no fue un rumbón, fue un cacerolazo en serio. Se reportó por los lados de los edificios esos famosos de 18 Plantas, y también se oyeron los golpes en repartos como Portuondo, Santa Úrsula, Municipal y El Hoyo de Chicharrones. ¡Imagínate el ruido!

Todo esto pasó en la nochecita, justo cuando uno cree que puede descansar. Pero tranquilo, que la noticia te la cuento para que la tengas fresca.

¿Y esto a quién le afecta?

Pues a todo el que vive en Santiago y está sufriendo los apagones de esos que te dejan a oscuras, y ni hablar de las dificultades económicas que no perdonan a nadie. La gente está harta de no tener lo básico y de vivir en la penumbra.

Es la forma de decir: 'Oye, señores, que esto no puede seguir así'. Un grito de la calle, sin pelos en la lengua.

¿Qué dice la gente y qué dicen las autoridades?

Por un lado, la gente en las redes, que son las que nos enteran, compartieron videos y testimonios. Un periodista independiente, Yosmany Mayeta Labrada, está recopilando todo esto, para que no se pierda detalle. Él dice que hasta Boinas Negras se vieron por ahí, con patrullas y todo, como si fuera un operativo grande.

Pero, ¿y las autoridades? Silencio total. Ni una palabra oficial, ni una explicación. Parece que prefieren que el bochinche se quede en la calle y no llegue a los oídos de nadie importante.

¿Y ahora qué?

Pues ahora toca seguir de cerca lo que pasa en Santiago. Si la gente sigue con las ollas y el gobierno sigue con el silencio, la cosa puede que se ponga más interesante. Habrá que ver si esto se queda en un ruidazo de una noche o si es el principio de algo más.

Lo cierto es que la candela sigue y las noches santiagueras prometen seguir dando de qué hablar.