¿Y a este quién lo parió? Asaltan a familia en Ciego de Ávila y se llevan hasta los caballos
Nueve hombres a caballo asaltan a una familia en Morón, Ciego de Ávila, roban bienes y animales, y obligan a la familia a huir por miedo.
¿Qué pasó?
Oye, esto sí que es candela. Imagínate, una familia allá en el campo, cerca de Morón, en Ciego de Ávila, ¡le cayeron encima nueve tipos a caballo! Entraron como dueños de lo ajeno y se llevaron de todo. La cosa se puso tan fea que la gente tuvo que salir corriendo de su propia casa por el miedo que le cogieron.
Según el cuento que anda rodando por ahí, en el perfil de NiO Reportando Un Crimen, estos asaltantes no se anduvieron con chiquitas. Se llevaron paneles solares, cerdos, caballos, vamos, lo que encontraron a mano. Un bochinche de los grandes.
¿Dónde y cuándo?
Esto fue en una zona rural de Morón, por los lados de Sao Herrera y Santa Bárbara. Un sitio que uno pensaría que es tranquilo, pero mira tú por dónde. El momento exacto no se sabe con precisión, pero la cosa es reciente, porque la denuncia anda circulando ahora mismo.
La gente se sintió tan amenazada que ni pensó dos veces, recogió lo que pudo y se fue. No es pa’ menos, ¡nueve hombres a caballo! Eso es como ver una película de vaqueros, pero de las malas.
¿Por qué importa?
Porque esto te dice cómo está la cosa pa’ la gente humilde en el campo. No es solo robar, es el miedo que te meten en el cuerpo. Si tienes que dejar tu casa por las buenas, es que la cosa está que arde. Y uno se pregunta, ¿hasta cuándo?
Además, se habla de otros robos por ahí cerca. No es un caso aislado, parece que hay un patrón. La gente del campo está en el ojo del huracán, y nadie parece tener la solución mágica.
¿Qué dicen las partes?
Mira, de los asaltantes ni noticias, ¿quiénes son? ¿Por qué lo hicieron? Eso está en el aire. Y de las autoridades, por ahora, silencio. Ni presos han cogido, ni explicación oficial han dado. Solo queda la palabra de la familia asaltada y de quien lo reportó.
Lo que sí se sabe es que hay otros casos parecidos en la zona, uno a unos custodios y otro en una cooperativa. La gente está hablando, pero las respuestas no llegan.
¿Qué viene ahora?
Pues ahora, a esperar. A ver si la policía se pone las pilas y da con los responsables. A ver si la familia puede volver a su casa o si tiene que empezar de cero en otro lado. Y sobre todo, a ver si se toman medidas para que esto no siga pasando en el campo cubano.
La preocupación anda a flor de piel. La gente quiere vivir tranquila, y por ahora, parece que eso está cada vez más difícil por esos lados.