¿Te Creíste Que Era Un Exiliado Más? Cubano Deportado Tras Años de Espionaje en Miami

Un presunto agente de inteligencia cubano, Fernando Valdés Pérez, fue deportado de EE.UU. tras años infiltrado en el exilio cubano en Miami, según ICE.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que por años hubo un tipo por Miami, haciéndose pasar por uno más del exilio cubano. Pero ¡qué va! Las malas lenguas y ahora las autoridades gringas dicen que este señor, Fernando Armando Valdés Pérez, era en realidad un espía del gobierno cubano. Lo más fuerte es que lo deportaron hace poco, después de pillarlo con las manos en la masa, o mejor dicho, con el micrófono en la oreja.

La cosa no es de ahora, dicen por ahí que este hombre andaba infiltrado desde mediados de los noventa. ¡Imagínate tú! Años y años sacando punta a todo lo que pasaba en las comunidades de cubanos que no están de acuerdo con el régimen de allá.

¿Y dónde fue todo este bochinche?

Todo este cuento se desarrolló principalmente en el sur de la Florida, un hervidero de cubanos que salieron de la isla buscando otro aire. El señor Valdés Pérez, según cuentan, se movía como pez en el agua, acercándose a figuras importantes del exilio, incluso, dicen, se ganó la confianza de Luis Posada Carriles allá por finales de los noventa. ¡Vaya usted a saber quién se cree qué!

El arresto fue gordo, se armó un operativo con gente de Inmigración (ICE), el FBI y hasta la policía de fronteras (CBP). Todo esto pasó a mediados de julio, y la cosa se puso seria porque al parecer, el hombre consiguió su estatus legal en Estados Unidos sin decir ni pío de sus supuestos vínculos con los servicios de inteligencia de Cuba. ¡Un fraude, vamos!

¿Y por qué tanto rollo con este caso?

Bueno, porque esto pone el dedo en la llaga otra vez. El tema de que hay espías cubanos metidos en las entrañas del exilio no es nuevo, pero cada vez que sale un caso así, se arma la gresca. Para la gente que lucha desde afuera, que están en contra del gobierno cubano, saber que alguien los estaba vigilando, apuntando y quién sabe qué más, pues cae como un balde de agua fría.

Esto importa porque pone en duda la seguridad de esos grupos y porque demuestra que, según dicen, el gobierno cubano no se cansa de intentar saber qué se cuece fuera de la isla, especialmente entre los que le hicieron la cruz.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, las autoridades de inmigración de Estados Unidos, con ICE a la cabeza, sacaron un comunicado confirmando la deportación y soltando los detalles del supuesto espionaje. Dicen que Valdés Pérez trabajó para los servicios de inteligencia cubanos por años, recolectando información valiosa sobre opositores.

Por otro lado, no se ha escuchado mucho de parte del gobierno cubano ni del señor Valdés Pérez o sus abogados, lo cual es normal en estos casos. El silencio es la respuesta más común cuando las autoridades de un país señalan a otro de este tipo de actividades.

¿Y ahora qué?

Bueno, con el señor Valdés Pérez ya de vuelta en Cuba (o donde sea que lo mandaron), la cosa queda ahí en cuanto a su presencia en Miami. Pero la sombra de la duda y la preocupación sigue. Los grupos del exilio seguramente estarán más alerta, revisando quién entra y quién sale, y sobre todo, a quién le dan la mano.

Este caso es una prueba más de que la guerra fría de información entre Cuba y su exilio, aunque cambien los años y los presidentes, sigue caliente. Habrá que ver si surgen más detalles o si esto queda como una anécdota más de las tantas que pasan en este tira y afloja.