¡Bad Bunny se sale con la suya! Juez tumba demanda millonaria por el ritmo del reguetón

Juez desestima demanda millonaria contra Bad Bunny y otros 150 artistas por derechos de autor del ritmo dembow del reguetón.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que a Bad Bunny y a un montón de artistas más les ha caído una demanda pesada, de esas que asustan. La cosa era por los derechos de autor del ritmo ese que nos pone a mover hasta el alma, el dembow, que es clave en el reguetón. ¡Pero atención! Un juez federal en Estados Unidos dijo: "¡Hasta aquí llegaron!".

La demanda la metieron unos productores jamaiquinos, que decían que su canción "Fish Market" de 1989 era la mamá de ese ritmo. Imagínate, querían cobrarle a cerca de 2.000 canciones y a más de 150 artistas, ¡incluyendo a Bad Bunny, Drake, Karol G y hasta Justin Bieber! Un bochinche de grandes ligas.

¿Dónde fue la cosa y cuándo?

Todo este lío se cocinó en Estados Unidos, con la demanda presentada allá por el 2021. La tensión estaba alta, porque si esos productores ganaban, la música urbana se iba a poner color de hormiga.

El juez, André Birotte Jr., tuvo que meterse a revisar y revisar. La cosa se puso buena cuando los abogados de Bad Bunny le explicaron al juez que los demandantes estaban intentando armar un monstruo juntando pedacitos de canciones, como un "Frankenstein" de derechos de autor. ¡Y el juez les dio la razón!

¿Y a quién le cae esto y por qué importa?

Esto importa porque al final, el juez dijo que no puedes reclamar derechos de autor por juntar pedacitos de ritmos que ya existían por separado. ¡No se puede inventar un derecho así nomás en un juicio!

Para los artistas y productores, esto es un respiro. Si esa demanda hubiera prosperado, cualquiera podría salir a decir que un ritmo le pertenece y nos quedamos sin reguetón o con uno bien caro. Es un tema que toca el corazón de la música urbana y su evolución.

¿Qué dicen los que hablan?

Bueno, los demandantes, el dúo Steely & Clevie, son los que se quedaron con un palmo de narices. Ellos creían que tenían el control total sobre ese patrón rítmico. Pero el juez les negó esa posibilidad de crear una obra protegida "abstracta" juntando cosas.

Por otro lado, los abogados de Bad Bunny, como Kenneth D. Freundlich, están celebrando. Dicen que un ritmo no puede ser propiedad de alguien solo porque lo juntaron en un papel durante un pleito. ¡Así de claro!

¿Y ahora qué?

Pues ahora, el reguetón y el dembow siguen vivos y coleando. El juez tumbó una parte grande de la demanda, así que muchos artistas respiran tranquilos. La música urbana, que se nutre de influencias de la música jamaiquina y otras del Caribe, puede seguir evolucionando sin tantas trabas.

Queda claro que la creatividad en la música es un camino, y no se puede poner un candado a un ritmo solo porque alguien dice que lo inventó juntando otras cosas. ¡A seguir bailando y creando!