¿Y ahora quién manda a darle a los calderos? Director teatral le tira al cineasta por chiste de cacerolazos
Director Ulises Aquino critica al cineasta Eduardo del Llano por una publicación satírica sobre los cacerolazos en Cuba, argumentando que minimiza el malestar ciudadano.
¡Oye esto pa' que veas lo que pasó!
Resulta que el director teatral Ulises Aquino se fajó con el cineasta Eduardo del Llano. ¿El motivo? Un texto que Del Llano soltó en Facebook, como si fuera un comunicado oficial, organizando los famosos cacerolazos en La Habana. Imagínate, con horarios y hasta chistes sobre calderos y todo eso.
Pero a Aquino no le gustó un pelo la broma. Salió rapidito en la misma red social para decirle al cineasta que ese no es tema para hacer chistes. Dijo que tocar calderos no es pa' animar la cosa, sino por el lío de los apagones y la escasez que tienen a la gente vuelta loca.
¿Dónde y cuándo se armó este bochinche?
Esto se puso caliente el jueves, 12 de junio de 2026, pero el asunto venía gestándose desde hace meses con los cacerolazos en varios barrios cubanos. El lugar principal de esta disputa pública fue Facebook, donde ambos artistas compartieron sus puntos de vista.
Aquino, fundador de Ópera de la Calle, siente que estas protestas son serias y responden a un malestar profundo por las dificultades del día a día en la isla, como los cortes de luz que no acaban.
¿Y por qué importa este pleito?
Pues mira, esto pone el dedo en la llaga de un debate bien candente en Cuba. ¿Hasta dónde se puede usar el humor para hablar de problemas que afectan tanto a la gente? Aquino cree que minimizar el sufrimiento con chistes no está bien.
Para él, la gente sale a protestar porque de verdad la está pasando mal, no por gusto. El cineasta, por su parte, usó la sátira, una herramienta que a veces se usa para criticar, pero que en este caso, según Aquino, se pasó de la raya.
¿Qué dicen las partes?
Ulises Aquino fue bien claro: no le parece apropiado el humor para hablar de la angustia y el malestar ciudadano. Aclaró que él antes valoraba el trabajo de Del Llano, pero esta publicación en particular le pareció que le quitaba seriedad al asunto.
Eduardo del Llano, por otro lado, hasta ahora no ha respondido públicamente a las críticas de Aquino. Su publicación satírica, que organizaba de forma irónica los cacerolazos, es la que ha encendido la pradera y generado este intercambio.
¿Y ahora qué se espera?
Bueno, la cosa está en el aire. Aquino ya soltó su parecer, y Del Llano está en silencio. La discusión sigue dando de qué hablar en las redes, mostrando las diferentes visiones sobre cómo abordar las protestas y el descontento social en Cuba.
Este cruce de palabras deja claro que hay distintos puntos de vista sobre el humor político y el respeto al malestar ciudadano, especialmente cuando las condiciones de vida se ponen tan duras. Habrá que ver si hay más respuesta o si la polémica se queda aquí.