¿Y ahora qué? Trump quiere poner a Infantino en la ONU después del Mundial más chivúo

Tras un polémico Mundial 2026, Donald Trump impulsa a Gianni Infantino para la Secretaría General de la ONU, desatando nuevas controversias.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas… ¡El cuento es que después del Mundial del 2026, que se armó un bochinche tremendo, ahora Donald Trump está metiendo mano pa’ que pongan a Gianni Infantino, el jefe de la FIFA, en la silla de Secretario General de la ONU! Así lo soltó el New York Post, y el asunto está que arde.

Imagínate, un mundial con líos desde el principio: que si una tarjeta roja la anularon por presiones, que si a los equipos y a los árbitros los trataron con pie de plomo, un relajo completo que puso en duda hasta la seriedad del asunto.

Dónde y cuándo

Todo este show se destapó con el Mundial de Fútbol de 2026, que se jugó principalmente en Estados Unidos, con algunas cositas en México. El momento clave de la polémica fuerte fue después de que el delantero gringo Folarin Balogun viera una tarjeta roja directa contra Bosnia y Herzegovina. Después de eso, supuestamente Trump llamó a Infantino para que le quitara la sanción, y ¡zas! Se la quitaron.

El ambiente se puso denso. Imagina el calor, la tensión en los estadios, y encima este tira y afloja político.

Por qué importa

Este lío importa porque pone a la FIFA, que se supone es la que manda en el fútbol mundial, en el ojo del huracán. Si la política se mete a dar órdenes así, pues ¿dónde queda la justicia y la igualdad pa’ todos los jugadores y equipos?

Además, si Trump logra meter a Infantino en la ONU, eso significa que la influencia política puede llegar hasta las organizaciones más altas del mundo, lo que no le cae bien a mucha gente que cree en la independencia de estas entidades.

Qué dicen las partes

Por un lado, está la versión de que Trump metió su cuchara y se la quitaron la tarjeta roja a Balogun. Por otro lado, Joseph Blatter, que antes mandaba en la FIFA, dijo que eso de anular rojas por llamadas políticas es una cosa loca. La UEFA lo tildó de “inaudito” y hasta los Eurodiputados se quejaron de que eso rompe las reglas de la FIFA.

Además, hubo quejas de Irán por cancelaciones de visas y problemas con entradas, y hasta deportaron a un árbitro. Trump e Infantino se dieron abrazos y premios, lo que levantó más cejas.

Qué viene ahora

Bueno, ahora lo que viene es ver si Trump de verdad puede poner a Infantino en la ONU. El mandato de António Guterres se acaba pronto, y si Infantino llega, sería otro capítulo de esta relación tan comentada entre Trump y la FIFA. Queda en el aire si este tipo de influencias políticas van a ser la norma en los eventos deportivos y en las organizaciones mundiales. Hay que estar pendientes a qué más sale de todo este cuento.