Trump pone el freno: ni JD Vance ni Marco Rubio tienen el visto bueno para 2028
Donald Trump no se decide sobre quién lo sucederá en 2028, manteniendo en vilo las aspiraciones de JD Vance y Marco Rubio.
Qué pasó
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anda jugando al misterio con la sucesión republicana. Nada de decir quién será el gallo para el 2028, así que ni el vicepresidente JD Vance ni el secretario de Estado Marco Rubio pueden cantar victoria todavía.
En una charla con la prensa el 25 de octubre, Trump soltó que ya tiene una idea, pero que es muy pronto para anunciarlo. Mencionó a Vance y Rubio, pero dejó la puerta abierta para otros, sembrando la duda en el partido.
Dónde y cuándo
La conversación ocurrió el 25 de octubre, según informaron medios como La Opinión. Trump, desde la Casa Blanca, habló sobre el futuro del Partido Republicano, un tema candente a medida que se acercan las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El escenario es de incertidumbre política en Estados Unidos, con ambos funcionarios ocupando puestos clave pero sin confirmaciones sobre sus planes para la presidencia.
Por qué importa
Pues porque el guiño de Trump mueve la mata en el partido, especialmente entre los seguidores del movimiento MAGA. Quien tenga su apoyo, tiene una gran ventaja para la candidatura.
La indecisión de Trump deja a Vance y Rubio en una especie de limbo, mientras otros nombres como Ron DeSantis o Ted Cruz también dan vueltas por ahí. La pelea por el liderazgo republicano está más viva que nunca.
Qué dicen las partes
JD Vance anda confiado, creyendo que Trump lo apoyaría si se lanza, aunque admite que aún no lo ha hablado directamente con él. Lo que sí es un hecho es que Vance lidera las encuestas internas del partido, según RealClearPolitics.
Por su parte, Marco Rubio, a pesar de tener visibilidad internacional, dice que sus funciones actuales no le dan chance para una campaña. Trump ha insinuado que una fórmula conjunta Vance-Rubio podría ser un "equipo de ensueño", pero nada en firme.
Qué viene ahora
Primero, hay que ver qué pasa en las elecciones legislativas de noviembre. El resultado podría darle forma al panorama dentro del partido y a las aspiraciones de cada uno.
Mientras tanto, Trump sigue con su estrategia de mantener a todos en vilo, sin comprometerse y guardándose la carta para el final. La carrera por la sucesión republicana apenas comienza.