¿Qué se llevaron los 'choros' del repartidor en La Habana Vieja? ¡Un lío!
Mensajero asaltado a mano armada en La Habana Vieja por un desconocido que le robó mercancía y efectivo. Crecen las denuncias de criminalidad.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se está poniendo fea en La Habana, mi gente. A un pobre mensajero le dieron tremendo susto, ¡y no por gusto! Iba él, tranquilo, a hacer una entrega allá en La Habana Vieja, pero se encontró con un individuo que no venía a comprar na'. Este tipo, con mala fe y un arma blanca en la mano, lo amenazó y le quitó todo: la mercancía que llevaba y hasta el dinerito que se había ganado trabajando.
Esto no es cosa de juego, señores. La gente que anda en estas brechas anda bien preocupada. El repartidor, después del susto, tuvo que quedarse sin nada. Imagínese usted el coraje y el miedo que pasó ese trabajador.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo se armó?
Esto pasó hace poco, mi gente, allá por La Habana Vieja. Para ser más exactos, en la calle Cuba, entre Chacón y Cuarteles. El mensajero llegó a la dirección que le dieron, pero ¡zas!, le salió al paso un desconocido con malas intenciones. El sol seguro estaba picando, o quizás ya estaba cayendo la noche, y en esas calles que a veces se ponen solitarias, el tipo aprovechó para hacer de las suyas y salir corriendo.
La víctima, sin poder hacer nada, vio cómo se le iban sus pertenencias. Lo peor es que este tipo de emboscadas, haciendo pasar por clientes para engañar a los repartidores, se están volviendo el pan de cada día en la capital.
¿Y esto por qué nos importa?
Pues mire usted, esto le cae encima a cualquiera que se busque la vida trabajando honradamente. Si usted es repartidor, o conoce a alguien que lo sea, sabe que ahora hay que andar con mil ojos. Estos atracos cambian la vida de la gente, porque no solo pierden la mercancía, sino que el susto y la desconfianza se quedan para siempre. Además, esto le da mala fama al barrio y a todos los trabajadores que se esfuerzan.
Los que andan en el negocio de las entregas están pidiendo a gritos que las autoridades pongan más atención, porque la cosa se está saliendo de control. La gente siente que no hay seguridad por ningún lado.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, están los compañeros del repartidor, que andan echando candela en las redes sociales y pidiendo que se denuncie. Dicen que hay que cuidarse mucho, verificar bien a quién se le entrega y preferir siempre sitios con mucha gente. Por otro lado, las autoridades, bueno, parece que andan un poco despistadas con tanta delincuencia suelta. No se ha oído mucho de ellas al respecto, más allá de los reportes que llegan por ahí.
Los que se dedican a esto, los mensajeros y cuentapropistas, están más unidos que nunca, compartiendo consejos para no caer en estas trampas. La voz de alarma está echada.
¿Y ahora qué?
Bueno, lo que se ve venir es que la gente va a tener que ser más precavida que nunca. Los repartidores van a tener que andar con el alma en vilo en cada entrega, mirando para todos lados. Es posible que las empresas de mensajería tomen medidas más serias, como verificar mejor las direcciones o enviar a los mensajeros en grupo a zonas peligrosas.
Lo cierto es que la tensión está en el aire. Habrá que ver si las autoridades reaccionan de verdad o si esto sigue siendo un cuento de nunca acabar. La gente espera que la seguridad mejore, porque así no se puede seguir.