¡Tierra firme se hunde! Batabanó, un pueblo cubano en la mira del mar
Surgidero de Batabanó, Cuba, enfrenta la desaparición inminente debido al avance del mar, ciclones y la destrucción de manglares. La historia del pueblo está en riesgo.
¡Oye esto pa' que veas!
Prepárate, que te cuento de un lugar en Cuba, Surgidero de Batabanó, que tiene más de 300 años de historia y ahora mismo el mar se lo quiere tragar todito. Es que la cosa está seria, el agua sube, los ciclones pegan más fuerte y los manglares, que son como el escudo natural, se están cayendo a pedazos.
Las fotos que andan por ahí, de Juventud Técnica, son de película de terror: casas rotas, calles llenas de agua y gente viviendo pegada a la costa como si nada, pero la realidad es que el peligro está al lado.
¿Dónde y cuándo se está acabando esto?
Esto está pasando en Mayabeque, en el poblado de Surgidero de Batabanó. Imagínate, en solo 50 días de la temporada de ciclones de 2024, pasaron por ahí tormentas y un huracán que dejaron más de un metro de agua en las calles. Una familia, Yelenis Díaz y Marcos Iván Cintras con sus dos hijos, la pasaron mal: el techo voló, la casa se llenó de lodo. Y ahí siguen, bregando con lo que pueden.
Pero no solo es cosa de huracanes. El viento fuerte y las marejadas también inundan el pueblo. Y lo peor es que ya casi no quedan manglares, ¡el 83% entre Surgidero y Playa Mayabeque se lo comieron o están rotos!
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues a todos los que viven allí, imagínate. Si el mar sigue avanzando, para 2050 podría meterse hasta 2.200 metros tierra adentro en algunos sitios. La gente que ha vivido toda su vida allí, que tiene sus casas, sus recuerdos, todo eso está en el aire. Es como ver tu casa desmoronarse poco a poco.
¿Qué dicen unos y otros?
Pues mira, hay un proyecto que se llama 'Mi Costa' que trata de meter manglares de nuevo y ayudar a la gente. Las autoridades saben del problema, las investigaciones lo dicen claro: el mar está subiendo y el pueblo está en peligro. Pero mientras se buscan soluciones, el agua sigue haciendo de las suyas.
¿Y ahora qué? ¿Para dónde va la cosa?
Bueno, lo que está claro es que hay que estar pendiente. El mar no se va a ir, al contrario. Si no se toman medidas fuertes y rápidas, el futuro de Surgidero de Batabanó es incierto. Podría convertirse en historia, en un cuento de lo que fue y ya no es.