¿Sin Agua y a Pie? ¡En Mulgoba la Gente se Carga el Líquido en la Cabeza!
Familias en Mulgoba, La Habana, caminan kilómetros por agua potable ante la escasez y cortes eléctricos, afectando especialmente a ancianos.
¡Oye esto pa' que veas!
En el reparto Mulgoba, allá en Boyeros, La Habana, la cosa se está poniendo color de hormiga. La gente está dando vueltas y vueltas porque no llega el agua a las casas. ¡Imagínate! Llevan días y días secos, y las cisternas vacías como un bolsillo sin un peso.
La situación es tan fea que las familias enteras, con los viejitos incluiditos, tienen que salir a buscar el preciado líquido a kilómetros de distancia. Y no te creas que lo llevan en camiones; ¡no señor! Lo suben a pulso, a pie, cargando con cubos que parecen pesas de gimnasio, hasta los edificios de cinco y seis pisos.
¿Dónde está el bochinche y cuándo?
Todo esto está pasando en el reparto Mulgoba, en el municipio de Boyeros, en La Habana. La cosa se pone peor con los apagones que no dan tregua y la comida que escasea todavía más. Es como un combo completo de problemas, una tripleta que tiene a la gente al límite.
Según cuentan los vecinos, este relajo con el agua no es de ahora. Dicen que desde abril del año pasado, allá por 2025, vienen con problemas en las bombas de agua. Han metido mano, sí, pero las roturas y los cortes vuelven y vuelven, como un mal chiste que no se acaba.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mira, esto le cae arriba a todo el mundo en Mulgoba. Sin agua no hay comida, no hay higiene, no hay vida normal, ¿entiendes? Es el servicio más básico que te puedas imaginar y lo tienen patas arriba. La gente está cansada de hacer malabares para resolver lo más elemental, mientras las autoridades parecen estar en otro planeta.
El problema es que cuando te quitan el agua, la luz y encima te ponen la comida difícil, la cosa se vuelve insostenible. Es como querer correr una maratón con los pies atados; imposible aguantar mucho tiempo así.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Bueno, los vecinos están que trinan y lo han dicho bien alto en las redes. Alexis Torriente, uno de los que está al pie del cañón, lanzó la pregunta del millón: “¿Cómo va a resistir un pueblo sin agua, electricidad ni comida?”. Es la queja de muchos que ven cómo se deterioran los servicios básicos.
Por el otro lado, de las autoridades, lo que se oye es que han hecho reparaciones. Pero los que sufren la falta del líquido dicen que esas reparaciones no resuelven el problema de fondo, porque las averías vuelven a aparecer, como si nada hubiera pasado.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después del relajo?
Lo que se ve venir es que la gente va a seguir fajándose para conseguir el agua y aguantando los apagones. Los vecinos lo que piden a gritos son soluciones de verdad, que arreglen las cosas para que el agua no falte y la luz no se vaya a cada rato.
Hay que estar pendiente a ver si las autoridades se ponen las pilas y dan con el clavo para que este reparto vuelva a tener los servicios que se merece. Por ahora, toca seguir cargando cubos y esperando que la situación cambie para bien.