¿Siete Años en la Cangrejo por Gritarle a la Pared en La Habana?
Artista cubano Leonard González condenado a siete años de cárcel por pintar consignas críticas contra el gobierno en La Habana.
¡Oye esto pa' que veas lo que se está cocinando por La Habana!
Un muchacho, un artista plástico y músico llamado Leonard Richard González Alfonso, de 33 años, se va a comer siete años de sus mejores años en la cárcel. ¿La culpa? Por pintar unas cuantas frases en las paredes, como quien le grita a la vida: “¿Hasta cuándo?” y “Nos están matando”. Cosas que uno piensa y dice, ¿verdad?
Qué pasó
Pues resulta que el tribunal de La Habana, ese que se encarga de las cosas contra la Seguridad del Estado, dijo que esas pintadas que el chamaquito hizo en Regla de madrugada son un delito contra el orden constitucional y hasta amenazas. ¡Amenazas! Por escribir en una pared, imagínate.
Dicen que no estaba solo, que andaba con otro que no han pillado. Y las frases, que si son contra el sistema socialista, en estos tiempos de apagones y crisis que uno no sabe si reír o llorar.
Dónde y cuándo
Esto pasó en La Habana, concretamente en el municipio de Regla, allá por la madrugada del 20 de junio de 2025. Un momento de esos de pocas luces, como la energía en la isla, y un lienzo de pared para dejar la frustración.
El pobre Leonard lleva ya más de siete meses preso, desde que lo pillaron, y el juicio se hizo en febrero, con la cosa de la Seguridad del Estado metiendo mano.
Por qué importa
Importa porque un artista, un cubano más que está sufriendo la situación, es castigado con una pena que parece sacada de otro tiempo. Es como si decir lo que uno piensa en la pared fuera el peor crimen del mundo.
Organizaciones como Prisoners Defenders están diciendo que esto es criminalizar la libertad de expresión. Y es que, ¿dónde queda la protesta pacífica cuando te meten siete años por un par de frases?
Qué dicen las partes
Por un lado, el tribunal y la fiscalía, que querían hasta ocho años, ven un ataque al orden establecido. Para ellos, esas pintadas son propaganda seria que hay que castigar con dureza.
Por otro lado, la familia del artista, que dice que él está sufriendo de depresión y que la justicia no está siendo justa. Y las organizaciones que defienden los derechos humanos, que ven un caso más de represión contra la disidencia.
Qué viene ahora
Bueno, ahora viene lo que venga. Siete años es mucho tiempo para un joven artista que solo quería que se escuchara su voz, aunque fuera pintando en una pared. Veremos si hay algún recurso, si la presión internacional hace algo, o si esto se queda así.
La cosa está en el aire, pero lo que está claro es que el debate sobre la libertad de expresión y la represión en Cuba sigue más caliente que nunca, como el sol de La Habana en verano.