¡Apuñalado a días de salir! Preso cubano da señales de vida tras brutal golpiza
Preso cubano Gerardo Fiol, agredido brutalmente a días de salir, muestra signos de recuperación tras cirugía. Familia denuncia.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate tú, un hombre a punto de probar el aire libre, ¡a ocho días de cumplir su tiempo! Pues a Gerardo Fiol, preso en la cárcel de San Ramón, en Campechuela, le dieron una pela que casi le cuesta la vida. Le cayeron encima cuando ya estaba con un pie fuera, un golpe en la cabeza con algo duro que lo puso al borde del abismo.
Ahora, después de una cirugía de emergencia en Bayamo, parece que el hombre está dando señales de vida. Lo que te digo, un milagro después de tanta barbaridad.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Todo este relajo pasó en la cárcel de San Ramón, allí en Campechuela. Un sitio donde se supone que uno está seguro, ¿no? Y fue justo al final, ¡con la libertad a la vista! Dicen que fue un golpe con un objeto pesado en la cabeza, tan fuerte que le provocó un hematoma que ni te imaginas.
El calor, la tensión, todo eso se mezcla en estos lugares. Y a Fiol, en vez de darle la mano para salir, le dieron la espalda con una agresión.
¿Y esto por qué nos importa?
Porque a quién no le da dolor pensar que a alguien que está a punto de estar libre lo golpeen así, dentro de la misma prisión. Esto pone a pensar en cómo estará la seguridad por allá, y si esas cosas pasan, ¿a quién le cae encima la responsabilidad?
La familia está que no se lo cree, y con justa razón. Uno espera que al salir de prisión, uno salga para empezar de nuevo, no para salir de un infierno y caer en otro.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, el hermano, Enrique Piñeiro Azahares, está denunciando el golpe y las dudas que tienen. Dice que el supuesto agresor no lo conocían por allí y que, ¡zas!, después del lío, el tipo desapareció como por arte de magia.
Las autoridades, hasta ahora, no han soltado mucha prenda. Unos dicen que fue un lío entre reos, otros que hay algo más. Y mientras tanto, la gente hablando, unos por lo que oyeron, otros por lo que les contaron.
¿Y ahora qué?
Bueno, Fiol está estable, dicen. Ya respira solo, hasta recuperó el habla, ¡bien por él! Pero su estado sigue delicado, hay que estar pendientes.
Lo que sí está claro es que la familia no va a dejar este asunto en el olvido. Quieren saber qué pasó de verdad y que se haga justicia. Y mientras tanto, el sistema carcelario cubano sigue bajo la lupa, porque estas cosas no deberían pasarle a nadie, ¡menos a alguien que ya cumplió su condena!