¿Se Trancó el Jamonero? EE. UU. Pide la Cabeza de Díaz-Canel para Hablar con “El Cangrejo”
EE. UU. habría condicionado las negociaciones con "El Cangrejo" a la salida de Díaz-Canel, frenando diálogos y enfriando expectativas de cambio en Cuba.
Qué pasó
Parece que las conversaciones entre Estados Unidos y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, mejor conocido como “El Cangrejo”, se enfriaron más que un pomo de cerveza en la playa. Y el chisme bueno es que todo habría sido por una exigencia de Washington: que el presidente Miguel Díaz-Canel se quitara del medio. ¡Imagínate tú!
Esta movida, según una investigación de The Atlantic, fue el detonante que puso las negociaciones en el congelador. No se trataba de dólares, ni de sanciones, sino de quién manda en la Isla.
Dónde y cuándo
Este enredo se destapó a principios de octubre de 2026, con el dedo apuntando a The Atlantic y su reportero Kevin Sieff. El escenario era la comunicación secreta entre funcionarios de EE. UU. y "El Cangrejo", nieto de Raúl Castro, vista como una luz en el túnel para el futuro de Cuba.
El ambiente en Miami, que se había encendido con la operación contra Maduro, ahora se siente más apagado. Las esperanzas de un cambio rápido se desvanecieron con este tropiezo.
Por qué importa
Esto pone el foco en el hueso duro de roer: el poder en Cuba. Si Estados Unidos quiere sentarse a hablar en serio, primero tiene que resolver quién está en el sillón presidencial.
Para el exilio y para los que sueñan con un giro político, esta noticia es un baldazo de agua fría. La idea de que un movimiento en EE. UU. pudiera sacudir el tablero cubano parece, por ahora, solo eso: una idea.
Qué dicen las partes
The Atlantic no dice quién soltó la sopa ni cuál fue la respuesta exacta de "El Cangrejo". Tampoco hay un comunicado oficial de Washington. Solo se sabe que la exigencia habría sido directa: la salida de Díaz-Canel.
Por su parte, figuras como Marco Rubio insisten en que Cuba debe "tomar un camino diferente", mientras que Donald Trump sigue pidiendo "cambios fundamentales". La postura oficial de La Habana ante esta supuesta exigencia sigue siendo un misterio.
Qué viene ahora
Con este callejón sin salida, cualquier acuerdo futuro entre EE. UU. y Cuba dependerá de cómo se resuelva la crisis de poder en la Isla. Mientras tanto, empresarios cubanoamericanos ya se preparan para un posible escenario de transición, creando comités para estudiar inversiones futuras.
El panorama sigue turbio, pero una cosa es clara: la ficha principal del ajedrez político cubano sigue siendo la dirección del país y quién la marca.