¡Se armó la bronca! ¿Cuba debe un billetal a España y ahora quién paga la cuenta?

Un gentío de empresas españolas está con el grito al cielo: Cuba les debe un dineral. Más de 150 compañías no han visto ni un centavo, ¡tremendo bochorno!

Qué pasó

Un reguero de más de ciento cincuenta empresas de España, la mayoría chiquitas, están que trinan porque Cuba les debe una pila de plata. Hablamos de doscientos cincuenta y cinco millones de euros en deudas directas por mercancías que vendieron. ¡Imagínate la cara de la gente cuando ven que no les pagan!

Y la cosa no termina ahí, porque además hay como veintitrés millones de euros que están trancados en el banco de allá, sin poder tocarlos. Por si fuera poco, a eso se le suman casi cuarenta millones en dividendos que tampoco pueden sacar. Total, que la suma del dolor sube a unos trescientos dieciocho millones de euros que se fueron volando.

Dónde y cuándo

Esto viene de lejos, la mayoría de esas deudas gordas son de operaciones entre el dos mil diecisiete y el dos mil diecinueve. La Plataforma de Afectados por los Impagos del Gobierno cubano es la que ha levantado el inventario de esta calamidad. Esas empresas, desde Cataluña hasta el País Vasco, pasando por Madrid, están viendo cómo su capital se esfuma.

Los que venden desde comida hasta medicinas, pasando por los fertilizantes para el campo, son los que más están sufriendo. Es un embrollo que lleva años, y la gente no ve la luz al final del túnel.

Por qué importa

Esto es un mazazo, compadre. Para muchas de estas empresas, que no son grandes corporaciones, perder millones significa el cierre, la quiebra, y dejar a un montón de gente en la calle. ¿Cómo es posible que tengas que pagar impuestos por un dinero que jamás te entró al bolsillo? Eso es echarle más leña al fuego.

El problema no es solo de números; es de confianza. Si un país no paga, ¿quién va a querer hacer negocios con ellos después? Afecta a la economía de ambos lados y deja un sabor amargo en la boca de los empresarios que creyeron en la palabra dada.

Qué dicen las partes

Las empresas afectadas, por medio de su plataforma, han intentado hablar y dialogar con el gobierno cubano, pero parece que hablan a la pared. Dicen que no hay un interlocutor claro, una persona o un grupo con quien sentarse a buscar una salida. Es como si el teléfono estuviera descolgado.

Por otro lado, está el Gobierno español, a quien le piden ayuda, un salvavidas. Quieren que se activen líneas de crédito o compensaciones especiales, como las que se usaron en los tiempos duros de la pandemia. Es una llamada de auxilio para que no se sigan hundiendo los barcos.

Qué viene ahora

Pues la verdad es que el aire está cargado de incertidumbre. Algunas empresas ya bajaron la santa maría para siempre y otras están con el agua al cuello, en procesos de quiebra. Lo que se espera es ver si el Gobierno español mete la mano y ofrece alguna solución para sus compatriotas.

Por lo pronto, la deuda sigue ahí, como una sombra pesada. Hay que seguir de cerca si aparece alguien en Cuba con quien se pueda negociar o si, al final, esta historia de cobros se queda en un cuento más sin final feliz.

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