¡Se acabó lo que se daba! Sacerdote cubano al borde del colapso por culpa del hambre

Sacerdote cubano en Santiago de Cuba pide ayuda ante el desbordado número de personas hambrientas que acuden a su parroquia, superando la capacidad de respuesta.

¡Oye esto pa' que veas! El hambre anda desbocada en Cuba.

Mira tú, que hasta los curas están colgando el cartel de 'ya no puedo más'. El padre Leandro Naun Hung, desde Santiago de Cuba, soltó la sopa en un video: la gente que va a pedir comida a su parroquia ya no cabe, ¡lo sobrepasa! Esto no es cosa de un barrio, es la triste realidad que se repite en un montón de sitios.

Familias enteras, viejitos solos, gente sin un peso en el bolsillo, todos cayendo en la olla común porque no hay pa' comer. La cosa se pone fea, pero fea de verdad.

¿Dónde y cuándo se está poniendo la cosa así de caliente?

Esto está pasando en Santiago de Cuba, en la parroquia San José Obrero. El padre Naun Hung lo dijo claro en un video pa' que se enterara el mundo entero.

Su comedor, que ya es un salvavidas pa' más de cien personas todos los días, está hasta el tope. Y lo peor es que siguen llegando más y más casos de gente desesperada.

El ambiente se siente tenso, con la escasez de todo y los apagones que no dan tregua. Se siente el calor de la necesidad a flor de piel.

¿Y por qué nos importa este bochinche?

Pues mira, esto nos dice que la cosa está dura pa'l cubano de a pie. La Iglesia se ha vuelto el último refugio pa' muchos, donde encuentran algo de comida y quién los escuche.

Se están repartiendo más alimentos, medicinas y lo que se pueda, pero la cola de necesitados no para de crecer. La inflación te come el bolsillo, los apagones te cortan la vida y el campo tampoco está dando pa' mucho.

Todo esto pone en riesgo la ayuda que dan, que la gente se deja el alma pa' poder seguir sacando la cara.

¿Qué dice la gente metida en esto?

El padre Naun Hung, con la voz quebrada, admitió que la ayuda internacional que llega no alcanza pa' cubrir tanta necesidad.

Hay que empezar a mover las piezas, priorizar y organizarse mejor pa' que la cosa no reviente. Unos dicen que hay que apretarse el cinturón, otros que se necesita más apoyo de afuera y los que están allá solo quieren un plato de comida.

¿Y pa' dónde va esto? ¿Qué se espera?

Lo que se espera es que la situación siga apretando si no se toman medidas serias. La gente en la isla y afuera están pegados a este cuento, porque es la realidad de miles de cubanos que la están pasando mal.

El mensaje del padre es un grito de auxilio que muestra la cara humana de una crisis que no para de crecer. Hay que estar pendientes a ver qué pasa, porque la cosa se ve cuesta arriba.