¿Sabotaje o Negocio? ¡Aceite Robado Tumbaron la Leche en La Habana!

Robo de aceite dieléctrico en complejo lácteo de La Habana deja 4 condenados a 20 años. Paralizó producción, causando millones en pérdidas.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas lo que pasó en La Habana, ¡un bochinche gordo en el Complejo Lácteo! Resulta que a unos cuantos se les metió en la cabeza robarse el aceite dieléctrico de un transformador, ¡140 litros nada menos! El Tribunal Supremo Popular de Cuba sacó la sentencia y metió entre 15 y 20 años de prisión para cuatro implicados. ¡Tremenda vaina!

La cosa se puso seria porque este aceite es como la sangre pa' los transformadores, ¿entiendes? Sin él, el complejo se quedó parao, y la producción de leche, ¡adiós muy buenas! La gente en la calle está comentando si fue sabotaje o un negocio de gente desesperada.

Dónde y cuándo

Los hechos ocurrieron en la subestación eléctrica del Complejo Lácteo de La Habana. ¡Imagínate el teteo! Aprovecharon la noche, un momento perfecto para que nadie los viera en pleno jolgorio.

Los cuatro pillos, identificados como Noerlis Agüero Aguirre, Yoel Ortiz Fontes, Andy Travieso Salazar y Ramón Cruz Grajales, fueron sorprendidos justo cuando intentaban escabullirse con el botín. Llevaban el aceite repartido en siete tanques de 20 litros cada uno. ¡Ya tú sabes!

Por qué importa

Esta no es una pifia cualquiera, ¡esto afecta a todo el mundo! La paralización del complejo lácteo significó millones de pesos en pérdidas, hablando de productos esenciales como los de la canasta familiar y la merienda de los chamaquitos.

Además, poner todo eso a andar de nuevo, con aceite nuevo y reparaciones, ¡eso también cuesta un ojo de la cara! El TSP lo calificó como sabotaje, que es un delito grave y las consecuencias son para el pueblo.

Qué dicen las partes

El Tribunal Supremo Popular, que es la máxima autoridad aquí, ratificó las penas impuestas por el tribunal provincial. Ellos consideran que el delito fue de sabotaje, con agravantes como la nocturnidad y el afán de lucro.

Por otro lado, uno de los implicados trabajaba de agente de seguridad en el mismo lugar, ¡un soplón interno! Los otros implicados simplemente querían vender el aceite para sacarse unos pesos. Solo uno de los condenados, Noerlis Agüero Aguirre, intentó apelar, pero el Supremo le dijo que no, que la sentencia se queda así.

Qué viene ahora

Lo que viene ahora es que los cuatro condenados van pa' la cárcel a cumplir sus penas. Además de los años de prisión, tendrán que responder por todo el dinero perdido y se les decomisarán bienes.

Al agente de seguridad le prohibieron seguir ejerciendo esa función. La cosa pinta mal para ellos, y esto queda como un aviso pa' cualquiera que piense en meterse con la infraestructura del país. Habrá que seguir de cerca cómo se recupera la producción en el Complejo Lácteo.