¿Y tú supiste? Madre e hija condenadas en Cuba por grabar un abuso de poder
Influencer Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, reciben dos años de arresto domiciliario en Cuba por grabar y publicar la represión estatal. Denuncian injusticia.
Oye esto pa' que veas...
¡Tremenda vaina en La Habana! La jueza le tiró dos años de arresto domiciliario a la influencer Anna Bensi y a su mamá, Caridad Silvente. ¿El delito? ¡Grabar y subir a las redes un video donde un agente del gobierno les iba a entregar una citación!
Parece que al gobierno cubano no le gusta que uno documente cómo va la vaina. Los agarraron con las manos en la masa, digo, con el teléfono en la mano, y les cayeron encima con el cuento de 'actos contra la intimidad personal'. ¡Un invento pa' callar a la gente!
¿Dónde y cuándo fue este bochinche?
Todo este drama se armó en La Habana del Este, específicamente en Cojímar. El juicio fue este primero de octubre. Madre e hija, que ya estaban en su casa bajo arresto preventivo desde marzo, ahora tienen que esperar lo que sea bajo las cuatro paredes de su hogar.
La cosa se puso tensa afuera, imagínate. La policía política rodeó las casas de los periodistas y detuvo a gente que solo quería ir a darles apoyo a las afectadas. Un ambiente de miedo, como siempre.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Mira, esto le cae arriba a cualquiera que se atreva a usar su teléfono para denunciar lo que pasa en la isla. Es una clara señal del gobierno: si te pones a hablar o a grabar la represión, te meten preso o te ponen a esperar en casa hasta que se les olvide.
Quieren infundir miedo, que nadie se atreva a levantar la voz, menos la gente joven que está usando las redes para contar la verdad. Es una jugada pa' que el silencio impere.
¿Qué dicen las partes?
Antes de entrar a la sala, Anna Bensi le dijo a la prensa extranjera que Cuba es un “estado de injusticia”. ¡Punto pa' ella! Dijo claro que usar el teléfono pa' denunciar no es un crimen. Por el otro lado, el tribunal y la fiscalía se tragaron su propio cuento, pidiendo la condena y el arresto.
La mamá, Caridad Silvente, también recibió su castigo. El tribunal ratificó lo que pedía la fiscalía, y ahora ambas esperan bajo arresto domiciliario mientras ven si pueden apelar este fallo amañado.
¿Qué viene ahora en este cuento?
Bueno, ahora toca ver si la apelación sirve de algo, que en Cuba eso es como pedir peras al olmo. Lo que sí está claro es que el gobierno no va a cambiar su manera de actuar. Seguirán usando la ley pa' callar a quien les incomode, especialmente si usan las redes pa' contar la verdad.
Habrá que seguir de cerca a estas dos mujeres y a todos los que se atreven a denunciar. El camino es duro, pero las voces siguen sonando.