¡Le dieron la pela de su vida! Un chofer de rikimbili, robado y casi apuñalado en Mayabeque
Conductor de rikimbili es asaltado y golpeado en Mayabeque. Le roban el vehículo y ofrecen recompensa por información.
¡Le dieron la pela de su vida! Un chofer de rikimbili, robado y casi apuñalado en Mayabeque
Oye esto pa' que veas, que la cosa se puso color de hormiga en San Nicolás de Bari. Un pobre chofer de esos triciclos eléctricos, de los que uno llama 'rikimbilis', se llevó tremendo susto y unos golpes que ni te cuento. El hombre, que se llama Víctor Paredes Roque, estaba ahí tranquilo en la piquera, listo pa' ganarse el pan, cuando le cayó un viaje que le salió carísimo.
Todo empezó como un día cualquiera, como a las siete de la mañana. Una señora con un muchacho joven pidieron el servicio pa' ir hasta Ocho Vías. La señora dijo que iba a buscar a su mamá que venía de Oriente, una excusa normal, ¿verdad? Pero ahí fue donde la cosa se complicó más que un nudo de marinero.
¿Dónde fue la candela y cuándo se armó el bochinche?
La parada fue en un lugar que la señora dijo que necesitaba para hacer sus cositas, una excusa más para detener el viaje. Fue ahí mismo, en esa parada forzosa, que la cosa se desbordó. El sol pegaba, la gente andaba pa' allá y pa' acá, pero en ese rincón, la tensión se sintió más pesada que el calor del verano.
El incidente ocurrió en San Nicolás de Bari, en Mayabeque. El momento exacto fue temprano en la mañana del 17 de septiembre de 2026. Un sitio que parecía tranquilo se convirtió de repente en el escenario de un acto de violencia que dejó a todos con la boca abierta.
¿Y esto por qué importa, mi gente?
Bueno, esto importa porque nos toca a todos, ¿entiendes? No es solo que le robaron a un trabajador y le dieron una paliza. Es la inseguridad que anda por ahí suelta, la falta de respeto por la vida y por el trabajo ajeno. La gente en la calle anda con el Jesús en la boca, pensando dos veces antes de dar un aventón o de bajarse en cualquier lado.
Además, esto le pone el pecho a las familias que dependen de estos vehículos para vivir. Robarle a alguien su herramienta de trabajo es como cortarle el sustento. Y la violencia, ¡ay la violencia!, te deja marcado, con el miedo pegado al cuerpo.
¿Qué dicen las partes involucradas?
Por un lado, está la familia de Víctor, que está desesperada y pidiendo ayuda. La denuncia la hizo Yenisleydis Hernández, familiar del agredido. Ella contó todo el suceso, pidiendo colaboración para encontrar el rikimbili y a los culpables. Dice que ofrecieron una recompensa, ¡así que ojo! Pidió que nadie se las dé de héroe y que cualquier cosa se lo comuniquen a ellos o a las autoridades.
Por otro lado, están los delincuentes, que actuaron con una frialdad terrible. Se habla de una mujer, un adolescente y cinco encapuchados más. ¡Un combo completo pa' hacer daño! Uno hasta dijo que lo apuñalaran, ¡imagínate el susto! La víctima quedó amarrada mientras se llevaban su medio de vida.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Lo que se espera es que la policía haga su trabajo y que estos tipos caigan. La familia está luchando pa' recuperar el rikimbili, que es rojo de techo, por si acaso. Pero lo más importante es que se haga justicia y que esta violencia no quede impune.
La gente anda con cuidado, mirando pa' todos lados. Lo que queda claro es que hay que estar alerta, cuidarse y, sobre todo, colaborar con las autoridades cuando pasan estas cosas. A ver si pronto aparece el vehículo y los responsables pagan por lo que hicieron.