¿Y en Regla se arma la tremenda? ¡Hasta disparos se oyeron en el aniversario del 11J!

Regla vive tensión en el 5to aniversario del 11J con despliegue policial, disparos reportados y colas por escasez. Temor a protestas ante crisis.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! El pueblo de Regla, allá en La Habana, se la pasó sabroso este fin de semana, pero no de la buena. Coincidiendo con los cinco años de esas protestas del 11 de julio de 2021, el municipio amaneció con un fiestón de policías por todos lados. Pa' rematar, en la madrugada se oyeron unos disparos que dejaron a la gente con los pelos de punta y hasta con olor a pólvora en el aire. ¡Un bochinche de esos que no se olvidan!

Unos dicen que fue un carro Lada azul que andaba haciendo de las suyas por la Calzada de Regla, cerca de un bar, y ¡pum, pum! Varios tiros al aire o pa' donde fuera. Lo cierto es que la cosa se puso caliente y, como siempre, nadie sabe nada oficial. Nadie dice si hubo heridos, nadie explica por qué sonaron los tiros. ¡El misterio de siempre!

Dónde y cuándo

Todo este relajo pasó en el municipio de Regla, La Habana, justo el sábado 12 de julio de 2026, que casualmente era el quinto aniversario de aquellas famosas protestas del 11J. Las detonaciones, según los que estaban despiertos (o no pudieron dormir por el calor), se escucharon sobre la medianoche, como a las 12:30 a.m. Un ambiente de tensión que se sentía en el aire, con ese calor cubano que te pega a la piel y el ruido de las patrullas rondando.

Por qué importa

Esto importa porque demuestra que, a pesar de los años, la gente en Regla sigue con la chispa encendida. Cinco años después del 11J, las colas por la comida, los apagones que te sacan de quicio y la falta de cosas básicas hacen que la gente esté harta. La presencia policial masiva es la señal clara de que las autoridades temen que el pueblo vuelva a salir a la calle a decir lo que no le gusta. Regla se está convirtiendo de nuevo en ese punto caliente donde la gente se cansa y se hace oír, a su manera.

Qué dicen las partes

Por un lado, tienes a los vecinos, que son los que lo viven día a día. Ellos hablan de disparos, de colas eternas para comprar cualquier cosa, de ver a la policía por todos lados, vigilando, controlando. Se quejan de que parece que usan a los niños para que les den prioridad en las colas, una muestra de la desesperación que se vive. Por otro lado, el gobierno, como siempre, callado como una tumba. No hay comunicado oficial sobre los disparos, ni sobre el despliegue policial. Silencio total, que es lo que más aumenta la incertidumbre.

Qué viene ahora

Lo que viene ahora es seguir pegados al transistor, como dicen. Con la economía enredada, los apagones que no perdonan y la gente cada vez más impaciente, es probable que la cosa siga tensa. Regla ya ha demostrado ser un lugar donde la gente no se queda de brazos cruzados. Habrá que ver si la vigilancia policial logra contener el descontento o si la próxima vez sale un chispazo más grande. Lo seguro es que la gente de Regla no se queda quieta y sigue buscando la manera de que su voz se escuche.