¿Y los nombres? Venezuela cuenta 4,300 muertos por terremotos y cientos de cuerpos sin identificar

Venezuela eleva a 4,333 los fallecidos por terremotos. Cientos de cuerpos aún sin identificar prolongan el drama familiar. Las labores de rescate continúan entre réplicas y escombros.

Oye esto pa' que veas… La cosa en Venezuela está que arde, y no es por calor. Los terremotos que pegaron duro hace más de dos semanas han dejado un reguero de muerte que no para de crecer. El número oficial ya va por 4.333 personas que se nos fueron, pero lo más triste es que hay 315 cuerpos que ni nombre tienen, ni apellido. Imagínate el dolor de esas familias que no saben si buscar en el hospital, en la morgue o en los refugios.

Esto es un drama que no acaba, con equipos de rescate que siguen ahí, metidos entre los escombros, buscando a ver si consiguen a alguien vivo. Van con calma, con mucho cuidado, porque cualquier movimiento en falso puede ser fatal para quien todavía aguante.

¿Dónde y cuándo pasó esta vaina?

Todo este desastre empezó el pasado 24 de junio, con unos temblores que sacudieron con furia el norte del país. La zona más castigada es el estado de La Guaira, donde edificios enteros se vinieron abajo como si fueran de cartón. Dejó barrios enteros convertidos en polvo, en montañas de escombros que ahora los rescatistas remueven con sumo cuidado.

Entre el ruido de la maquinaria y la tensión que se siente en el aire, las familias recorren los lugares, buscando una señal, una respuesta. El calor, el polvo, la desesperanza… todo se mezcla en un ambiente que nadie quisiera vivir.

¿Y esto por qué importa? ¿A quién le cae esto?

Mira, esto importa porque no es un numerito más. Son miles de vidas truncadas, miles de familias destrozadas. Hay 17.000 personas que se quedaron sin casa, de la noche a la mañana. Imagínate lo que es perderlo todo: tu hogar, tus recuerdos, tu seguridad.

Y encima de todo, el suelo no se queda quieto. Llevan ya más de 1.200 réplicas, ¡imagínate! Eso no deja que la gente se tranquilice y, obvio, complica un montón las cosas para los que trabajan sin descanso.

¿Qué dicen las partes?

Las autoridades, por un lado, están diciendo que siguen trabajando duro, que no se rinden. Han habilitado refugios en escuelas y otros sitios, y andan prometiendo casas nuevas para los que lo perdieron todo. Calculan que harán falta unas 25.000 viviendas, una locura de número, la verdad.

Por otro lado, la gente lo que quiere es saber de los suyos. Andan de hospital en hospital, de refugio en refugio, con la esperanza de encontrar a sus desaparecidos. Unos dicen que no les dan información clara, otros que la ayuda no llega a tiempo. Es un tira y afloja constante.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después?

Pues mira, lo que viene es duro. Están usando hasta tecnología de la NASA para ver si detectan algo entre los escombros, pero la cosa está difícil. El suelo sigue moviéndose, y eso no ayuda. Lo que está claro es que Venezuela tiene un desafío gigante por delante, uno de los peores desastres naturales de su historia.

Hay que seguir de cerca cómo se recuperan esas zonas, si consiguen identificar esos cuerpos y, sobre todo, cómo levantan cabeza miles de familias que hoy lo han perdido todo. La reconstrucción será larga y dolorosa.