¿Demandarán los hoteles a Cuba por sacarles las garras? ¡El bochinche está bueno!
Cadenas hoteleras como Meliá e Iberostar reducen operaciones en Cuba. El gobierno cubano podría demandarlas, desatando un nuevo capítulo legal y económico.
¿Qué pasó? ¡Se armó la gorda en los hoteles cubanos!
Parece que las grandes cadenas de hoteles, esas que conoces de España, como Meliá e Iberostar, se están echando para atrás con algunos de sus hoteles en Cuba. Dicen que ya no quieren saber nada de los que estaban metidos con GAESA, que es como el dueño de muchas cosas allá. ¡Pero ojo! Todavía siguen con otros hoteles que son del gobierno, pero no de ese grupo militar.
Esto ha puesto a todos a hablar, porque ahora el gobierno de Cuba se podría poner bravo y hasta demandar a estas empresas. Imagínate el lío.
¿Dónde y cuándo está pasando este chisme?
Todo esto se está cocinando ahora mismo, junio de 2026. El escenario es Cuba, la isla del son y el calor. El ambiente está tenso, porque las sanciones de Estados Unidos no dan tregua y la economía cubana anda apretada, especialmente el turismo, que es como el pan de cada día.
Las empresas españolas, que son las que más operan allá, están modificando sus acuerdos, dejando de lado hoteles que manejaban con GAESA. La cosa se pone seria porque la mayoría de estos hoteles funcionan bajo acuerdos donde el gobierno y los extranjeros ponen plata juntos. Si una parte se va antes de tiempo, ¡zas!, empiezan las peleas por los contratos.
¿Por qué importa este enredo? ¡A quién le cae esto arriba!
Esto importa porque, en llano, el gobierno cubano está diciendo que las sanciones de Estados Unidos no son excusa para salirse del negocio así nomás. Llevan décadas con esas sanciones, ¿por qué ahora se van? Las empresas dicen que la cosa está imposible: que el turismo se cae, que no hay de dónde sacar cosas, que los apagones son a cada rato, que los vuelos son pocos y que los servicios están fatal. Todo eso les quita la plata y la calidad que prometieron.
Estas mismas razones las han usado otras empresas para irse. La cosa es que mantener un hotel con esos problemas y sin ganar la plata esperada, se vuelve una locura.
¿Qué dicen las partes? ¡Unos dicen esto, otros aquello!
Por un lado, el gobierno cubano, a través de algunos de sus medios y expertos, está señalando que las cadenas hoteleras no tienen bases sólidas para romper los contratos. Insisten en que las sanciones de EE. UU. no son suficientes para justificar la salida, a menos que demuestren circunstancias “excepcionales” que hagan inviable el negocio, cosa que las cadenas deberán probar.
Las cadenas hoteleras, por otro lado, se defienden diciendo que la caída del turismo, los problemas de logística, la falta de conectividad aérea y el deterioro general de las operaciones hacen imposible seguir operando bajo las condiciones acordadas. Además, están pendientes de la Ley Helms-Burton, que permite demandas por propiedades nacionalizadas, aunque las empresas europeas tienen un “estatuto de bloqueo” de la Unión Europea para defenderse.
¿Qué viene ahora? ¿Qué se espera en la isla?
Lo que se espera es un posible choque legal. Cuba podría presentar demandas contra Meliá e Iberostar por incumplimiento de contrato, buscando compensaciones. Las cadenas, mientras tanto, se preparan para defenderse, usando los argumentos sobre las dificultades operativas y quizás amparándose en la normativa europea.
La situación es delicada porque podría sentar un precedente para otras inversiones extranjeras en la isla y complicar aún más el ya difícil panorama turístico cubano. Habrá que seguir de cerca cómo se desarrollan estas negociaciones o litigios.