¡Cuba se levanta con inversión o se cae!
Arquitecto cubano en Panamá: la reconstrucción de Cuba necesita capital extranjero, no solo materiales. La economía global dicta la inversión.
Oye esto pa' que veas…
El arquitecto cubano Edelberto “Bertín” Díaz, que anda por Panamá, soltó una verdad que resuena como trueno: para que Cuba se ponga bonita y se reconstruya, lo primero que hace falta es billete, ¡y del extranjero, claro está! No es tanto que falten ladrillos o gente pa’ trabajar, sino que no hay inversión que mueva la mata.
Díaz, que sabe de estas vainas, dice que la cosa va por cómo se atraen las divisas. Donde llega el capital, llegan los proyectos y las empresas. Puso el ejemplo de Panamá, que después del Canal se quedó un ratito quieto, pero cuando empezaron a meterle a la expansión del Canal en los 2000, ¡zas!, la economía se prendió y el dinero de afuera empezó a volar pa’ allá.
¿Y eso dónde fue y cuándo?
Esto lo suelta el arquitecto en una entrevista con CiberCuba, bien clarito. La cosa es que, aplicando esa misma receta a Cuba, si las empresas de afuera ven que se puede hacer negocio, ahí es que se movería todo en cuanto a carreteras, edificios, y esas cosas que hacen falta.
Imagínate el ambiente: mucho movimiento, tal vez un poco de ruido, pero con la esperanza de que las cosas empiecen a funcionar de verdad.
Pa’ qué te digo que importa
Porque, mi hermano, si no entra inversión, Cuba se queda igualita. Los que analizan la economía dicen que para empezar a enderezar el barco se necesitan miles de millones, pero ojo, con leyes claras, que las empresas se sientan seguras y que el dinero no se pierda en el camino.
Aunque en Cuba hay canteras y fábricas de cemento y acero, la falta de tecnología y la poca plata hacen que no se aprovechen bien. La prueba está en que se construyen pocas casas, las fábricas no dan abasto y un montón de edificios viejos se están cayendo a pedazos.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, está la idea de que se necesita dinero de afuera. Por otro, se sabe que Cuba tiene recursos propios, pero no los puede usar bien. El gobierno y los expertos están en esa pelea, unos pidiendo que se abran más las puertas a la inversión y otros diciendo que hay que buscar soluciones internas, pero con esas limitaciones que ya sabemos.
Unos dicen que sin garantías jurídicas y apertura económica, nada de nada. Otros, que hay que optimizar lo que hay, aunque la tecnología no sea la última.
Y después de esto, ¿qué?
Bueno, lo que está claro es que la reconstrucción no es solo poner ladrillo sobre ladrillo. Hay que pensar en el medio ambiente, en cómo manejar la basura y las aguas sucias, y en que la minería no destruya todo. Díaz insinúa que, si no se hace todo eso bien, la recuperación puede ser un desastre.
Así que, el panorama es que la mejora de Cuba depende de dos cosas grandes: primero, que entre la inversión extranjera y, segundo, que el modelo económico cambie para poder aprovecharla.