¡Qué Cañona! A Este Liniero Le Prometieron Casa y Lo Dejaron Sin Brazos y Sin Techo

Liniero cubano perdió brazos en accidente laboral y empresa eléctrica prometió terminar su casa, pero aún no cumplen casi un año después.

¡Qué Cañona! A Este Liniero Le Prometieron Casa y Lo Dejaron Sin Brazos y Sin Techo

Oye esto pa’ que veas… Hay un liniero en La Habana, un tal Osmany Hernández, que se metió en un lío de padre y señor mío. El hombre, un trabajador del cable, se dio un cantazo fuerte, y digo fuerte porque se quedó sin los dos brazos. ¡Imagínate tú!

Pero la cosa no acaba ahí, que si fuera solo eso… resulta que antes del accidente él estaba metido en la faena de hacer su casita, su hogar, su refugio. Y la empresa, para darle un empujoncito o quizás pa’ tapar el ojo gacho, le prometió a la familia que ellos terminaban la obra. ¡Un compromiso serio!

Un Desastre en San Miguel del Padrón

Todo este drama pasó el 12 de septiembre allá por San Miguel del Padrón, La Habana. Osmany estaba en plena chamba, reparando una avería de esas que ponen el pelo de punta, y ¡zas! Un accidente terrible que le arrancó los brazos. Un golpe durísimo para él y su familia, que tienen dos nenes chiquiticos.

La esposa, pobrecita, tuvo que dejar su trabajo para atenderlo, para cuidarlo, para ser sus manos y sus pies. Una situación que te parte el alma, de esas que uno no quisiera ver ni en la peor película.

La Casa Que Se Quedó en Promesa

Y aquí viene el segundo acto de la novela. Con el hombre en cama y la familia resolviendo cómo seguir, la empresa eléctrica le cayó encima con la promesa de que la casa se terminaba. ¡Qué alivio se debieron sentir en ese momento!

Pero pasa el tiempo, y la obra sigue como si nada. Los directivos, dice una fuente cercana al trabajador, van y vienen, repiten que sí, que la van a acabar, que no se preocupen. Pero las palabras se las lleva el viento y la casa sigue a medio hacer, como el pobre Osmany, que aún espera.

¿Qué Dicen las Partes?

La denuncia viene de una fuente cercana a Osmany y la difundió el periodista Mario Pentón. Se supone que la empresa eléctrica sabía de la situación y se comprometió a ayudar. Pero hasta ahora, solo palabras. No hay una declaración oficial de la empresa que aclare qué pasa con la casa.

Por otro lado, ya el medio elTOQUE había contado antes lo de los medios de protección, que si no estaban, que si fallaron. Cosas que pasan en el trabajo, pero cuando te cuestan un brazo, la cosa cambia de color, ¿no crees?

¿Y Ahora Qué?

Pues ahora, lo que queda es esperar. Esperar a ver si la empresa se pone las pilas y cumple su palabra. Porque el hombre necesita un techo, y más después de lo que le pasó. Es un llamado de atención, una denuncia para que las promesas se cumplan y la gente no se quede a la deriva después de sacrificar tanto por su trabajo.

Hay que seguir de cerca este cuento, a ver si la casa de Osmany se termina y él puede, de alguna manera, recuperar un poco de lo perdido. Ojalá que sí, porque se lo merece.