¿Pa' cuándo el salario alcanza? ¡Comprar un cartón de huevos es un lujo en Cuba!
Los precios de productos básicos en Cuba superan el salario mínimo y el promedio. Un cartón de huevos cuesta más que un sueldo mínimo.
¡Oye esto pa' que veas! Lo último que se comenta por ahí es que los precios en los nuevos comercios se han puesto por las nubes. La gente no da pie con bola para comprar lo básico, y el sueldo que te dan no te rinde ni para empezar.
Parece que se pusieron de acuerdo los bodegueros, porque lo que se ve en las tiendas ahora mismo está fuera del alcance de la mayoría. Hablan de un sitio nuevo, el "Mercado de Barrio Café Carmesí", que para que tú veas, te venden un cartón de huevos en 4.390 pesos y un kilo de leche en polvo en 4.700. ¡Un disparate!
¿Y a quién le toca ese bojote?
Mira, el salario mínimo está en 3.210 pesos. ¿Cómo tú me explicas que un cartón de huevos, que es lo que más se necesita en la casa, te cueste 4.390? ¡Te falta todavía pa' poder comprarlo y eso que no has mirado nada más! Es como si te dieran el dinero con una mano y te lo quitaran con la otra.
Y si te crees que el que gana el sueldo promedio se salva, ¡qué va! El promedio anda por ahí de 7.074 pesos. Si le sumas el cartón de huevos y la leche, ya te pasaste de los 9.000 pesos. ¡Te quedas en rojo y sin haber comido todavía!
¿Y la comida de verdad?
Para tener una idea, con un sueldo mínimo, si compras un kilo de arroz, un kilo de frijoles negros y una lata de conserva, te gastas 2.800 pesos. Te quedan 410 pesos y se acabó el mes. ¿Qué haces con eso? ¿Te compras un chicle? ¡El panorama está feo, mi hermano!
Unos dicen esto, otros dicen aquello...
Lo que se oye es que esto está afectando a todo el mundo, que la inflación no da tregua y que la comida no llega bien a las casas. La gente está preocupada y no es para menos. Se oye que el gobierno dice que está haciendo cosas, pero en la calle, la gente no lo ve.
¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde vamos?
Lo que se ve venir es que la cosa se va a poner más dura. La gente va a tener que hacer malabares para comer. Hay que estar pendiente a ver qué inventan ahora, porque con estos precios, el que no se ahoga, se espanta. La situación está tensa y la gente solo espera que algo cambie.