¿Y el petróleo pa' cuándo? Cuba abre la puerta (con miedito) a los extranjeros pa' ver si sale algo
Cuba busca inversión extranjera en petróleo ante crisis de divisas y escasez. Nuevas leyes flexibilizan reglas, pero el Estado mantiene control. El reto es atraer capital.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en La Habana se están poniendo nerviosos con la cosa del petróleo y las divisas que no aparecen. El gobierno cubano, que siempre se las da de controlar todo, ha decidido abrir un poquito más las puertas para que venga capital privado y extranjero a meter mano en la exploración y extracción de crudo y gas.
Es como decir: 'Mira, solos no podemos, a ver si alguien con billetes y buena tecnología nos echa una mano'. Todo esto pa' intentar aliviar la crisis energética y la falta de plata que tienen al país ahogado.
¿Dónde y cuándo es el bochinche?
La noticia salió el lunes 12 de octubre, con unas nuevas disposiciones que actualizan las leyes del petróleo. Esto no es de ahora, el Decreto-Ley 135 y su reglamento (Decreto 184) llevan tiempo, pero ahora le meten más chispa a la cosa.
Se trata de buscar que tanto empresas como personas, de aquí y de afuera, se metan en exploraciones, extracciones, hasta en la venta de la gasolina que tanto hace falta. La idea es que traigan la plata y el conocimiento que el sector necesita urgentemente, porque las máquinas están viejas y la producción no da.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mira, a todos nos afecta. Si no hay petróleo, no hay corriente (o se va a cada rato), el transporte se complica, las fábricas no rinden, y la economía, que ya está en el suelo, se hunde más.
El gobierno necesita socios que pongan la lana, la tecnología y las ganas para encontrar más crudo y arreglar lo que está roto. La falta de divisas es tan grande que ni pa' importar combustible o repuestos les alcanza. Básicamente, es la salvación pa' que el país no se apague del todo.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, el Gobierno dice que esto es una flexibilización, que se busca modernizar y atraer inversión. Muestran las nuevas leyes y los contratos de producción compartida como la solución.
Pero, por otro lado, los que tienen la plata afuera miran con lupa. Saben que Cuba es un país con muchas trabas: la economía inestable, el lío pa' sacar las ganancias, la burocracia por las nubes y la falta de garantías. Además, aunque abran la puerta, el Estado se queda con el control de los pozos, y eso a veces asusta al inversionista que quiere hacer su negocio.
¿Y ahora qué se espera?
Bueno, lo que está claro es que Cuba necesita urgentemente esa inversión. La pregunta es si estas nuevas reglas, o la idea de abrirlas un poco, serán suficientes para que los extranjeros se animen a arriesgar su dinero en la isla.
No es solo poner leyes bonitas, hay que demostrar que se puede ser un socio fiable y que el negocio va a ser rentable y estable. El futuro del petróleo cubano, y por ende de muchas cosas en la isla, depende de que logren convencer a esos inversionistas de que esta vez sí vale la pena apostar por Cuba.