¿Un cubano votando en EE.UU.? ¡Papi, ya ni el chisme da risa!
Cuban resident Andrés García faces charges for voting illegally in US federal elections for two decades. Part of a wider investigation into 16 individuals.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate tú, que un cubano, con su residencia aquí en Estados Unidos, se meta en unas cuantas elecciones como si nada, ¡y no una vez, sino como por veinte años! Pues parece que la cosa va en serio porque el Departamento de Justicia yanqui se ha puesto las pilas y le ha caído encima a Andrés García, de 64 años, y a otras 15 almas que, según dicen, se pasaron de listos con el voto.
La vaina es que García, que nació en Cuba pero lleva sus papeles de residente permanente desde 2009, supuestamente se las dio de ciudadano americano más de una vez, al registrarse para votar allá por 2004 y de nuevo en 2013. ¡Como si fuera un juego de pelota!
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
El teatro se está montando en el Distrito Oeste de Misuri, pero este rollo de votar donde no se debe ha sido un sancocho por todo el país. A García lo tienen contra las cuerdas por supuestamente meterse en al menos 15 elecciones, incluyendo 13 federales. ¡Un montón de veces!
El ambiente, según los que saben, es de tensión, porque esto de la integridad electoral se lo toman muy a pecho por allá. Que si uno vota aquí, otro allá, que si la boleta de un fallecido... un verdadero enredo.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues a todos los que creen que la democracia es como un buffet libre, que puedes coger lo que quieras sin pagar. Las leyes son claras: si no eres ciudadano, olvídate de meter mano en las elecciones federales, y en algunos sitios, ni en las estatales o locales tampoco.
Esto importa porque, en teoría, cada voto cuenta para el futuro del país. Así que, cuando alguien que no debe, mete su voto, la cosa se pone fea y se cuestiona todo el proceso. Es como si le pusieran una trampa al sistema.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, el Departamento de Justicia está firme, diciendo que van a defender las leyes electorales a capa y espada para que el circo sea justo. Por otro lado, y esto es importante, a todos estos acusados los tratan como inocentes hasta que un juez diga lo contrario. Es decir, todavía tienen chance de defenderse.
Los involucrados, además de García, tienen otros cuentos: uno que intentó votar por su esposa fallecida, otros que votaron en varios estados… un verdadero carnaval de presuntas irregularidades.
¿Y ahora qué?
Pues ahora viene lo bueno. Los tribunales tendrán que desenredar esta madeja y ver quién es culpable y quién no. Lo que sí está claro es que las autoridades van a seguir vigilando de cerca para que nadie se aproveche del sistema electoral.
Habrá que ver qué pasa con García y los otros 15. Si son declarados culpables, les esperan castigos que van desde multas hasta la cárcel. La cosa está en el aire, pero la ley parece que no va a dar tregua.