¿Justicia o Venganza? Hija de Periodista en el Exilio Condenada en Cuba por Culpa del Padre

Periodista cubano denuncia condena de dos años para su hija en Cuba, vinculándola a represalias por su activismo en el exilio y críticas al régimen.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! Al periodista deportivo cubano Armando Campuzano, que vive en Canadá, le cayó encima una noticia que le da la vuelta al mundo. Su hija, Wendolín Campuzano Almaguer, tiene que meterse presa dos años en la cárcel de El Guatao, allá en La Habana. ¡Imagínate el golpe!

El hombre está que no cabe en sí, porque él dice clarito: esto es una jugada del gobierno cubano para callarlo a él, por todo lo que él denuncia desde afuera contra el régimen. ¡Una venganza de las malas!

Dónde y cuándo

La noticia se supo este martes, 3 de junio de 2026, justo después de que Wendolín pudiera hablar un segundo con su papá por teléfono. El juicio, que fue un lío de principio a fin según Campuzano, se hizo el 15 de abril de 2026. Pero la sentencia, ¡esa se quedó escondida! La pospusieron y la pospusieron, primero dos semanas, después todo mayo, hasta que al fin, el 2 de junio, la hicieron firme.

El lugar es la cárcel de El Guatao, una prisión para mujeres en La Habana. El ambiente, pues, ni te cuento. Un periodista denunciando que a su hija la meten presa por sus críticas es un drama digno de una novela.

Por qué importa

Esto va más allá de una familia. Importa porque es una muestra más de cómo, según Campuzano y muchas organizaciones, las autoridades cubanas usan a los familiares de los que protestan desde afuera para presionar y silenciar. Es como si dijeran: “Si sigues hablando, mira lo que le pasa a tu gente”.

Para la gente que vive allá adentro, esto significa más miedo y más vigilancia. Para los que estamos afuera, es una razón más para no callarnos y seguir exigiendo respeto a los derechos humanos. El libro de Campuzano, “Cuba, el Titanic del Caribe”, donde cuenta abusos del gobierno, se convierte en el telón de fondo de esta historia.

Qué dicen las partes

Armando Campuzano está que echa humo. Dice que el juicio fue una farsa, que la condena estaba escrita desde antes y que las acusaciones de agresión a un policía y un problema con un local comercial son solo excusas para meter presa a su hija.

La Fiscalía había pedido seis años, pero se quedaron en dos. Lo peor es que, según relata Campuzano, a su hija le dijeron que “tenía que pagar por el gusano de tu padre”. Las autoridades también amenazaron con quitarle a sus tres hijos menores y mandarlos a un internado, una presión brutal.

La propia Wendolín, antes de que se supiera la sentencia firme, ya había grabado un video denunciando amenazas e intimidaciones de la Seguridad del Estado y la Policía. Ella se declara inocente y dice que la castigan por la postura de su padre.

Qué viene ahora

La cosa se pone tensa. Wendolín, con su mensaje de “me voy a plantar”, parece dispuesta a no colaborar con el sistema penitenciario, como hacen muchos presos políticos. Sus tres hijos se quedan ahora sin su mamá, y Armando Campuzano teme por las condiciones en que ella estará en la cárcel.

Él, por su parte, promete seguir denunciando el caso a nivel internacional y responsabilizar a las autoridades cubanas. La situación de Wendolín se suma a la lista de opositores y activistas presos en Cuba. Los números asustan: para abril de 2026, se hablaba de 1.260 presos políticos en la isla, según Prisoners Defenders. El futuro de Wendolín y su familia es incierto, pero la lucha de su padre en el exilio se hace más fuerte.

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